La gente llevaba tres días sin comer; eso muestra que las personas estaban haciendo un sacrificio para escuchar a Jesús. Jesús se refiere a que la gente no estaba con “hambre”, sino que estaba “ayunando”; es diferente… El número 3 se refiere a la unidad, y el 4,000, el cuatro, se refiere a la tierra, o en otras palabras, a la unidad de todos, la unidad del mundo. Jesús alimenta al mundo después de hacer ayuno; en otras palabras, a aquellos que se sacrifican por Dios, Él los alimenta para saciar su ayuno. Y esto lo hace con siete cestas de pan. Miren que no dice cuántos peces hay; solo se refiere a las siete cestas de pan, y aquí el 7 significa perfección, y lo único perfecto es Dios. O sea, los alimenta con la palabra de Dios…
De ahí fueron para Dalmanutha:
Los discípulos se olvidan de traer comida, y ahí Jesús les da otra lección: ¿por qué no tienen el PAN? Además, ¿por qué aún no entienden? ¿Su corazón aún sigue siendo muy duro? ¿Se acuerdan de que sobraron 12 cestas de pan y la otra vez sobraron 7?…
Se refiere a que, para que el reino de Dios eterno se lleve a cabo, Israel tiene que ser perfecto, o Israel tiene que volverse a Dios… 7 es Dios, 12 es Israel…
Luego se fue a Betsaida:
Entonces, esta ciudad estaba llena de gente que no creía; adoraban ídolos, y de alguna forma, este ciego que se menciona aquí significa que esa gente estaba “ciega”. El tema de que el ciego ve árboles que caminan es muy interesante…
Los árboles representan a la gente: un árbol bueno da buenos frutos, un árbol malo no da frutos y es feo. Se ve a lo lejos cuando un árbol es bueno y cuando es malo; así es, el ciego puede ver claramente qué personas no dan buenos frutos.
¿Por qué Jesús escupió? Podría haberlo hecho ver untando barro o simplemente diciendo que viera, pero Jesús escupe. En Deuteronomio 15 se habla de algo similar; escupir es como insultar…
El ciego ya había visto antes y se había quedado ciego; aquí vuelve a ver… pasa que las personas creyeron antes y dejaron de creer. Con esto, Jesús les vuelve a mostrar para que crean. Pues se ve que conocía los árboles y también conocía cómo se veían las personas…
Esta ciudad era reconocida como una ciudad que no creía; por eso Jesús tiene que primero sacar al ciego afuera, “como separarlo de la otra gente”. Le pone las manos dos veces, pues el nivel de incredulidad era muy alto… primero parcialmente vio y tuvo fe, y ahí, con esa fe, se prepara para ver plenamente.
Para las personas que están en proceso de crecimiento de su fe, se pueden ver reflejadas aquí: los que tienen fe pero están rodeados de la vida que nos intenta alejar de esta fe. Primero hay que separarse de las cosas que nos alejan de la fe, cosas que no tienen valor para nuestra vida espiritual, alejarnos de las personas que nos ponen presión para no crecer en nuestra fe… leer más la palabra, las escrituras, hasta que estas hagan parte de nuestra vida y se hagan más reales que las cosas que no nos dejan tener fe… como dice Romanos 10:17: “Entonces escucha la palabra de Dios para que tu fe crezca”…
Como el cuento de la Cenicienta: Cenicienta ocultamente era una persona que se sentaba al lado de la chimenea, al lado de las cenizas de la chimenea; por eso se llama Cenicienta. Como las cenizas, se apagó la luz, espíritu inactivo, y la chimenea es el camino de lo terrenal con el Cielo para alcanzar esa luz. Las madrastras son el enemigo: son el ego, las trabas de la vida para que te acerques a Dios. Hay una fiesta a la que ella es invitada, como todos estamos invitados a conocer a Jesús; ese hada madrina es Jesús, que nos ayuda a llegar a Dios. Las madrastras, cuando se dan cuenta de que ella está invitada, intentan hacer todo lo posible para que ella no vaya: trabas, problemas… significan las excusas que ponemos nosotros para no ir a la iglesia, para no leer la Biblia… lo único que necesitamos es un llamado para la fiesta a la que todos estamos invitados… jejeje.
Jesús pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?”
Jesús pregunta: “¿Qué dice la gente quién soy?” Todos responden, en forma positiva: Juan el Bautista, Elías, profeta. Pero nadie le dice cosas negativas que probablemente decían.
La respuesta aquí es lo que busca el libro de Marcos completamente.
¿Quién es Jesús para nosotros? Si decimos que creemos en Jesús pero nuestros asuntos terrenales son más importantes, entonces es como si nuestra respuesta fuera “Él es Elías”. Si lo aceptamos como hijo de Dios, que murió en la cruz por nuestros pecados, pero tenemos pensamientos sexuales, entonces no lo reconocemos correctamente: Elías o como profeta.
Cuando Él les responde que no le digan a nadie quién es realmente, es porque, si realmente lo creen, no lo matarían. Él tiene que convencer a muchos, pero no a todos.