Hablábamos de que Saulo de Tarso se retira por un tiempo, durante 7 años, para prepararse y volver en el capítulo 12 como Pablo, el Apóstol. Mientras tanto, volvemos a mirar qué estaban haciendo Pedro y otros apóstoles.
La semana pasada hablamos de algo interesante: Pedro se quedó en la casa de Simón el curtidor… ¿Qué pasa con esto?
Leamos del 1 al 8
¿Quién era Cornelio?
Cornelio era un centurión romano que adoraba al Dios de Israel. Tenía mando táctico y administrativo, comandando grupos de 80 a 100 hombres (centurias).
Era bueno, hacía obras y ayudaba a los judíos que lo necesitaban a través de limosnas.
Su familia era temerosa de Dios. ¿Por qué debemos ser temerosos de Dios?
No es tenerle miedo a Dios. El temor de Dios es respetarlo, obedecerle, someternos a Su disciplina y adorarlo con admiración. También implica temor a pecar: sabemos que Él nos juzgará y ese temor nos impide ir por el camino equivocado. Por ejemplo, cuando un marido anda con otra sin temor a faltar al respeto a su esposa, falta al temor de Dios.
Cornelio oraba a Dios constantemente. ¿Nosotros lo hacemos?
¿Dónde quedaba Jope?
En Tel Aviv, en el área del aeropuerto.
¿Cómo muestra Cornelio su obediencia a Dios? ¿Qué hace inmediatamente?
Leamos del 9 al 23
Qué increíble que Dios junta a dos personas distantes a través de sus revelaciones para que se cumpla Su propósito! Esto requiere obediencia.
El sueño de Pedro: una sábana que bajaba del cielo por sus cuatro puntas. Esto simboliza que el mensaje de Dios incluye a toda la tierra, los cuatro puntos cardinales.
Había leyes en la Biblia que definían qué se podía comer y qué no, lo puro y lo impuro (Levítico 11:1-12), conocido como Kosher.
¿Cómo responde Pedro a la directriz de Dios? Siempre estaba diciendo “No” a Dios, pero esta vez debe obedecer. Curiosamente, Cornelio muestra más obediencia que Pedro, aunque Pedro sigue siendo Pedro.
¿Qué piensan de esta visión de Pedro mientras oraba con hambre? ¿Cómo la interpretan?
Más adelante veremos que se refiere a que Dios quiere tanto a judíos como a gentiles.
Pedro los invita a pasar… algo que antes nunca hubiera hecho. Invitar a un gentil era prohibido según la tradición judía.
Leamos del 24 al 48
Cornelio se postra ante los pies de Pedro, pero Pedro le dice:
—¡Ponte de pie! Soy un hombre como tú.
Nunca se habla en la Biblia de adorar a un humano; solo Dios debe ser adorado.
Pedro explica por qué no debería estar juntos según la ley judía, que consideraba inmundo a un gentil, pero luego relata su sueño y entiende que ese sueño se refería a los gentiles.
Antes se creía que solo los judíos se salvaban y que los gentiles estaban destinados al infierno.
Pero para Dios no hay favoritismos; ni raza, ni nación, ni persona es excluida: todos son Su creación.
Pedro les habla del evangelio, la “nueva noticia”, y todos ellos se convierten. De repente, el Espíritu Santo desciende sobre ellos.
Ellos estaban aterrados, y Pedro los bautizó en el nombre de Jesús.