Jonás estuvo adentro de este gran pez por 3 días y 3 noches.
La Biblia no dice qué tipo de pez fue; no habla de ballena, ni se sabe si Dios creó un pez especial para este evento. Lo que sabemos es que Jonás estuvo ahí por este tiempo.
Jonás sabía que la oración que hizo era escuchada por Dios, aun antes de recibir respuesta.
Jonás está recitando Salmo 18:6, 47:2 y 31:22; esto muestra que Jonás era un hombre que leía y aprendía los escritos del Antiguo Testamento. Era un hombre de Dios.
Jonás está fuertemente arrepentido, hace promesas a Dios y sufre por haberse apartado de Dios. Dios es misericordioso; no importa cuánto le demos la espalda, mientras nos arrepintamos y mostremos humildad ante Él, su misericordia es grande y nos dará salvación.
Dios le habló al pez y este obedeció la orden que Dios le dio; aun los animales son más obedientes que el ser humano.
Jonás salió del pez grande solo cuando ya estaba arrepentido y había prometido a Dios las cosas que haría. A nosotros nos pasa similarmente: Dios actúa en nosotros y en nuestras vidas solo cuando Él ve el arrepentimiento total de nuestros corazones. A veces oramos y pedimos a Dios, pero las cosas no llegan, y es de pronto Dios esperando que nosotros reconozcamos nuestros errores y tengamos arrepentimiento total.
Mateo 12:40: Jesús hace referencia a Jonás, que así como Jonás estuvo 3 días y 3 noches, Él también estará este mismo tiempo en la “barriga” de la tierra.
Al igual que Jesús, Jonás “resucitó” luego de 3 días, pues este evento solo lo llevaría a la muerte, a no ser que Dios le diera la mano.
¿En qué lugar Jonás fue vomitado? ¿En las playas de Nínive? ¿O en el camino de regreso?