Después de la fama de Josué tras derrotar a Jericó, este capítulo comienza con la palabra "pero", como diciendo: ok, todo iba bien hasta ahora; sin embargo, algo salió mal...
La dirección de Dios fue destruir todo lo que había en este pueblo pagano, matar a todos, y lo demás quemarlo; las cosas que no se podían destruir con el incendio debían traerlas para el templo, para ser consagradas a Dios. No porque Dios necesite oro y plata, sino porque estos elementos eran usados para adoración pagana y no podían quedar en manos de nadie, pues un elemento de adoración pagana es detestado por Dios, ya que nuestro Dios es un Dios celoso.
Imaginen que yo me ponga a adorar a otras mujeres que no son mi esposa y, luego de esto, yo lleve a casa un osito de peluche... ¿cómo sería esto para mi esposa cuando lo vea en nuestra casa? Por más bonito que sea el osito, esto está muy mal.
Pasa lo mismo con nuestro Dios, y la Biblia lo llama adulterio, refiriéndose al mismo ejemplo que estoy dando.
Estos elementos eran traídos a Dios para consagrarlos; los derretían para convertirlos en utensilios para el templo.
Estas cosas le pertenecían a Dios, y robarle a Dios es algo muy malo.
Anatema significa ofrenda, y también significa algo maldito y hecho para la destrucción por Dios.
Cuando manda a los espías a mirar la tierra de Hai, retornan diciendo que no necesitan más de 2 o 3 mil personas, pues son pocos; podrían haber enviado 100 mil, e igual no hubieran ganado. Esta vez no dice que Josué habló con Dios para esta batalla; de pronto tenía confianza después de derrotar a Jericó.
Josué decide seguir la recomendación de sus espías y envía 3 mil, y estos son derrotados; su corazón se volvió agua. Esta frase también es usada por Rahab al mostrar que sus corazones están rendidos ante el Dios de Israel.
Al Acán tomar cosas del anatema, Dios se enfureció.
Las consecuencias de nuestro pecado traen consecuencias a los demás. En 1 Corintios 5:6 Pablo habla a los corintios de que un poco de levadura leuda toda la masa; el pecado de uno, aceptado por los demás, trae consecuencias a los demás, por más pequeño que sea.
Cuando el pueblo de Israel está en obediencia con Dios, es tan fuerte que derrotaba pueblos como el de Jericó; pero en desobediencia, hasta el pueblo más pequeño los derrota. Es así en nuestra vida: si estamos con Dios, somos fuertes ante cualquier enemigo, cualquier enfermedad, cualquier situación; si no estamos con Dios, seremos mucho más débiles.
Josué rompe sus vestiduras en símbolo de dolor; él piensa que Dios le envió este castigo sin razón. Se postra al suelo en humillación ante Dios. “¡Levántate!”, le dice Dios, y se arrepiente de haber entrado en la tierra prometida; una humillación total para el pueblo de Dios. “¿Y entonces cómo harás tú a tu gran nombre?”. Josué demuestra que todo lo que ellos hagan resultaría en exaltación o humillación para el nombre de Dios.
“Levántate, ¿por qué te postras así?”. El problema no es Dios, sino que Israel ha pecado. Han robado lo que le pertenece a Dios y aún han mentido y lo han escondido. Por esto los hijos de Israel no podrán enfrentar a sus enemigos. ¿Cuántas veces las personas le echan la culpa a Dios de las cosas que pasan en el mundo, diciendo: “¿Cómo Dios permite que pase esto?”? Y la respuesta es: no es culpa de Dios, sino culpa nuestra por nuestro pecado.
La razón por la cual Dios le dice “levántate” es porque nada hace suplicando a Dios; él debe levantarse y corregir a su pueblo.
La enseñanza aquí es muy importante: mientras estemos en desobediencia a Dios, Él no tiene cómo ayudarnos; el pecado nos separa de Dios y nos vemos expuestos al mal.
Dios le dice: “Ni estaré más con ustedes si no destruyen esto que robaron”. Y le da instrucciones de cómo hacerlo:
Santifica al pueblo, y ve a cada tribu que Dios te diga, y luego a cada familia de cada tribu que Dios te diga; y el varón que fuere sorprendido con esto deberá ser quemado, él y todo lo que tiene.
¿Por qué Dios hace que Josué tenga que ir de tribu en tribu, y familia por familia, hasta que llegue a Acán? Pienso que esto fue para darle la oportunidad de que Acán se arrepintiera. ¿Se imaginan todo este proceso y Acán viendo cómo va de familia en familia hasta que lleguen a su familia? Nunca se arrepintió, solo cuando llegaron a su familia y Josué le dice que no lo encubra y lo declare. Fue muy tarde para declararlo; todo el peso del juicio de Dios le esperaba. De nada valía declararlo ya cuando no tenía salida; debió decirlo en el momento.
Lo llevan a él, con su familia y sus pertenencias, al valle de Acor. Fueron apedreados por los demás hasta morir. Hasta hoy se llama el valle de Acor o valle de la turbación. Todo esto fue necesario para retornar la bendición al pueblo entero. Los hijos de Acán de alguna forma sabrían de esto que su padre cometió; era muy difícil tener todas estas cosas escondidas de los demás.
A veces entro a mi iglesia y pienso cuántos Acán habrá ahí el domingo junto a mí... Me imagino que hay alguno que está escondiendo su amor al dinero, al juego, a la pornografía, o poniendo a Dios en segundo lugar después de sus ídolos como el deporte, la política, etc. Pero al final pienso que hay muchos más que uno, y las consecuencias podrían hacer que muchos mueran por causa de estos, incluyéndome a mí. ¿Seré parte de los 36 guerreros que nada tuvieron que ver?