Después de 40 años, finalmente el pueblo de Israel llega al lugar que Dios prometió dar.
Se escogen 12 hombres, uno representando cada tribu, para llevar una piedra como recuerdo de este milagro.
Dios quiere que se recuerde esta historia, dejando el testimonio de cómo Dios protege a su pueblo. Es así que se pasa la palabra de Dios a través de generaciones. Nosotros, como padres, tenemos una responsabilidad de pasar las cosas de Dios a nuestros hijos, a menos que queramos que la historia de Dios sea cortada. Es una de las cosas que me encantan del pueblo judío: todas sus fiestas involucran a los hijos y se recuerdan las cosas de Dios. Las fiestas que Dios pidió que se hicieran eran más para recordar y enseñar sobre Dios y no olvidarnos de Él.
Llegaron a Gilgal y ahí hicieron este monumento. En este mismo lugar fue coronado el rey Saúl. En Gilgal se circuncidaron los niños que venían del desierto y que aún no lo habían hecho, y celebraron la primera Pascua. En Gilgal también el profeta Samuel haría varias adoraciones en este lugar.
Josué también hizo un memorial de piedras en la orilla del río; las personas verían estas 12 piedras cuando el caudal del río bajaba en las épocas de sequía.
Una vez cruzando el río, Josué tomaba el liderazgo del pueblo de Israel, reemplazando a Moisés.