Es uno de los 12 últimos libros del Antiguo Testamento, escrito por el profeta Jonás; es una narrativa que se enfoca más en lo que no aconteció. Jonás escribe sobre su desobediencia a Dios.
El libro de Jonás es acerca de la misericordia de Dios.
Muchas personas o grupos proponen que esta historia es una metáfora o un mito, pero en realidad fue cierta. Jonás fue una persona que existió; los eventos aquí descritos fueron reales. Es más, Jesús se refiere a esto como una historia verdadera y la compara con lo que acontecerá en su muerte: Él irá 3 días a la tierra y luego saldrá.
En 1896 un hombre llamado James Bartley, en una expedición, cayó al agua y fue encontrado dos días después; abrieron una ballena (sperm whale) y estaba en el estómago aún con vida, muy blanco por los jugos gástricos.
Las personas de Nínive eran personas que atacaban a los judíos; eran asirios y eran notorios por su brutalidad y salvajismo.
Cuando atacaban a un grupo, ellos quemaban a los bebés, violaban a las mujeres y a los hombres los atravesaban con palos por la nariz para amarrarlos y que no escaparan.
Es a este grupo de personas que Dios dice que quería salvar, y por esto le pide a Jonás que vaya hacia ellos y luego los reproche y les diga que se arrepientan de sus pecados... con razón, Jonás sale corriendo en dirección contraria. Se fue al lugar más lejano al que podía irse. Es como si, en vez de ir de Washington a New York, nos fuéramos para Hong Kong.
La razón por la cual Jonás no hace lo que Dios le pidió es incierta, no está escrita; pero hay muchas razones para no hacerlo según esta historia. Al vernos nosotros en Mateo 28:19-20, donde Jesús nos manda a predicar el evangelio, tenemos muchas menos razones para desobedecer a Dios y su mandato.
En la historia, cuando le preguntan a Jonás qué pasaba, él les dice que es por su culpa y que si lo tiran al mar, la tempestad se acabará. Los navieros intentan remar y llegar a tierra, pero entre más remaban, peor se ponía la tempestad... a veces queremos salvar a alguien de sus problemas con Dios y debemos dejar que Dios lidie con esto, y no meternos, pues el plan de Dios es el que se ejecutará.
¿Cómo es posible que Jonás estuviera durmiendo en medio de esta tormenta? A veces estamos tan perdidos en el pecado que no nos damos cuenta de lo que ocurre. Inclusive los no creyentes lo ven.
Los cristianos que duermen:
-No se dan cuenta de los peligros que enfrentan.
-No se dan cuenta de que otros los necesitan.
-No oran cuando tienen que orar.
Jonás dormía y no veía la tormenta fuerte que estaba pasando. O de pronto la tormenta que él estaba viviendo por dentro era más fuerte.
Los navegantes oraban a sus dioses, pero cuando se dieron cuenta de que estos dioses no podían hacer nada, comenzaron a adorar y pedirle al Dios de Jonás. A veces, cuando estamos en nuestros mayores problemas, es cuando encontramos al verdadero Dios.
¿Por qué Jonás prefería morirse?
¿Le dio remordimiento del sufrimiento de los navegantes?
¿Estaría ya en arrepentimiento de lo que hizo?
¿Se dio cuenta de que Dios lo estaba enjuiciando por su huida y sabe que ya no tiene cómo escapar de Dios?
Esto tiene un paralelo similar al de Jesús... Jesús entregó su vida en la cruz para salvar a los demás. Claro, en este caso Jesús salvó a los pecadores.
Al aventarse Jonás al mar, este se calma en su totalidad; esto resultó en que los navegantes se entregaran a este Dios e hicieran sacrificios a Él.
Los navegantes pasaron de temerle a la tormenta a temerle al Dios de Israel, así como los discípulos temieron a Jesús cuando hizo lo mismo.