Como sabemos que estamos adorando al Dios correcto? El Dios correcto debe corregirnos, debe cambiarnos, debe exigirnos cosas que no nos gustan. Debemos hacer estas dos preguntas en nuestras oraciones: 1- Dios, ¿qué quieres que yo cambie? 2- Dios, ¿qué quieres que comience a hacer?… Si no recibimos respuestas, probablemente estamos dejando que nuestra conciencia sea Dios… Nuestra conciencia nos habla también y es importante que esa conciencia no la equivoquemos con Él. Él nos corrige continuamente. Si escuchas: “Nahh, está bien, una mentirita está bien. Esto te lo perdonan después”. Esa es tu conciencia… Para pensar.
Vamos a leer del 1 al 8
Pilatos, la persona que tuvo mucho contacto con Jesús en sus últimas horas, una persona que sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien. Juan 18:28, él pregunta: “¿Qué cargos tienen contra este hombre?”. Juan 18:38: “Este hombre no es culpable de ningún delito…”. Juan 19:4: “Que quede claro, yo no encuentro culpable de nada”. Pilatos no tenía cargos suficientes para crucificar a una persona, no había evidencias de crimen alguno, nada que realmente le causara tomar la determinación del castigo de muerte… La presión de las personas que le gritaban que lo crucificara era mayor que su raciocinio… Juan 19:6 vuelve y dice: “Llévenselo y crucifíquenlo ustedes, pues yo no lo encuentro culpable de nada…”. Juan 19:16: “Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran…”. Qué falta de valor por hacer lo correcto… ¿Cómo deja que las cosas externas a su raciocinio tengan más peso que lo que él piensa?… ¿Qué lo hizo llevar la contraria a su pensamiento?… Es la presión de la sociedad que nos hace ir en contra de Dios… El qué dirán, el cómo me verán… Todo esto nos pone contra la espada y la pared entre lo que está correcto y lo que sabemos que está bien, y se nos presiona para ir por el lado que todo el mundo va…
En esa época se hacían azotes. Colocaban en la punta de un palo corto una cuerda de cuero, y en la punta le colocaban pedazos de hueso, plomo y otros metales. Amarraban de espaldas a las personas a un madero bajo, para que la persona quedara expuesta en su espalda, pero aún parada. Y le daban latigazos… Mucha gente moría en este acto, pues las puntas del látigo desgarraban la piel de la persona y, algunas veces, quedaban expuestos los intestinos y los riñones de la persona. Esto era un placer para aquellos que se sentaban a ver el castigo…
Había 3 tipos de azotes, dependiendo del delito: Fustigatio, era el más suave; el Flagellatio, más severo; y el Verberatio, el más severo. Lo hacían para que la persona muriera más rápido en la cruz, y eran 40 azotes como lo describe Deuteronomio 25.
Jesús sufrió mucho, no solo en la cruz, sino antes, por las torturas. Lo humillaban y lo escupían. Pilatos quería darle duro para ver si con eso era suficiente y, en el verso 4, sale de nuevo a mostrarlo como está, pero siguen pidiendo muerte.
Leamos del 9 al 16
Poncio escucha que Él no es de este mundo, que es Hijo de Dios. Él se pregunta: ¿De dónde vienes? De alguna forma sabe que este hombre tiene algo especial. Tanto así que Jesús no le responde.
Pilatos le amenaza con que él tiene autoridad, pero Jesús le responde que él no tiene autoridad sobre Él, solamente la que el Padre le ha dado. O sea, ustedes creen que los líderes o presidentes o quien esté en el poder… ¿quién creen que les dio ese poder?… Si no respetamos a los que están en el poder, estamos en contra de Dios, pues Él los puso ahí. Si no los respetamos, estamos deshonrando a Dios. Así que oren por ellos, les guste o no les guste. Como cristianos estamos llamados a respetar las autoridades. Leamos Romanos 13:1-6.
Y el que tiene más pecado fue el que se lo entregó a Él… ¿Por qué? ¿Qué entienden con esto?
Los sacerdotes y el Sanedrín tenían el conocimiento de las Escrituras; ellos estaban pecando mucho más. Eso pasa cuando conoces la palabra y no le haces caso. El pecado es mayor; Pilato no tenía ese conocimiento.
Pilato llevaba 5 años en el poder de Jerusalén. Y estas amenazas lo estaban perturbando, pues en estos 5 años tuvo muchos problemas. El primer problema fue cuando los soldados llevaban en sus banderas un símbolo con la cara de César en la punta. La ley judía dice no tener símbolos de ninguna clase (mandamiento 2): no tendrás imágenes de nada que esté en el cielo ni en la tierra. A César, de alguna forma, lo adoraban como un dios. Y esto hizo que los judíos entraran en rebelión. Pilatos les dijo que los iba a matar; entonces ellos dijeron: pues mátanos. Ahí Poncio tuvo que rendirse. Eso llegó a Roma y lo regañaron.
Lo segundo fue que Pilatos quería traer más agua con un acueducto. Eso costaba muchísimo, entonces Pilatos tomó dineros del templo para construir el acueducto. Eso hizo una gran revolución en el pueblo y llegó a Roma.
Tercero, trajo unas estatuas del emperador de Roma y las puso de adorno dentro de sus oficinas. Y los judíos se dieron cuenta e hicieron revolución. Eso llegó a Roma.
Él estaba muy preocupado de otra revuelta.
El empedrado Gabata aún existe. Esto se puede ver si viajamos a Jerusalén.
En el versículo 15 dice algo muy triste. Que los sacerdotes de esa época dicen que no tienen otro rey que el César. O sea, no creían que el Mesías es un rey del pueblo de Israel. Rechazaron a su Dios.
Diciendo que su único rey era César. En el año 70, César destruyó el templo y la ciudad, y mató a 1.5 millones de judíos. ¡Ese era su rey!
Leamos del 17 al 22
Hay una similitud de lo que está aconteciendo en este monte de la Calavera. Es el mismo monte donde Abraham llevó a sacrificar a su único hijo Isaac. Génesis 22. El monte de la Calavera está ubicado en la falda del monte de Moriah, que fue donde aconteció el sacrificio del único hijo de Abraham. Y aquí Jesús, el único Hijo de Dios, es sacrificado.
Abraham caminó 3 días con su hijo Isaac. ¿Se imaginan el sufrimiento de Abraham, con 100 años, yendo a matar a su único hijo? Jesús resucitó a los 3 días.
Isaac le pregunta a su papá dónde está el cordero para sacrificarlo. Y Abraham le responde: “Dios proveerá el sacrificio”. Y eso se conecta con Jesús y su crucifixión.
El letrero que hizo Pilatos en tres idiomas. ¿Por qué? Jerusalén era una ciudad multicultural: judíos hablando hebreo; griego, que era la cultura; y el latín, que era de los romanos.
Pilatos sabe que es el rey de los judíos. Lo dijo en Juan 18:33: “¿Eres tú el rey de los judíos?”. Juan 18:37: “Entonces eres un rey”. Juan 18:39: “¿Quieren que deje en libertad al rey de los judíos?”. Juan 19:14: “Miren”, dijo Pilatos, “aquí tienen a su rey”. No dijeron los judíos: “No tenemos otro rey que el César”. Y Pilatos puso el letrero: El Rey de los Judíos. Y dijo: “Lo que está escrito, escrito está, y punto”. Yo creo que Dios dijo arriba: “Amén”.
Leamos del 23 al 27. Se reparten la ropa de Jesús…
4 soldados que no creían en Jesús, 4 mujeres que amaban a Jesús y un apóstol, el más amado según él. Las 4 mujeres significan los 4 puntos de la tierra, y la mujer significa redención o liberación. Esto significa que Cristo es la liberación del mundo…
Continuación. Muerte de Jesús
El Salmo 22, escrito 1000 años antes de Jesús, habla sobre la crucifixión de Jesús.
Veamos el horario de la crucifixión: reloj.
Jesús dijo 7 frases durante este tiempo:
1.- Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
2.- Yo te aseguro, hoy estarás en el paraíso.
3.- Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre.
4.- Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
5.- Tengo sed.
6.- Todo está cumplido.
7.- Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Leamos del 28 al 36 (La muerte de Jesús)
“Tengo sed”, dijo… luego dijo: “Todo está cumplido”, y murió.
Mandaron a quebrar las piernas de Jesús… ¿por qué? Día de la preparación y para que murieran más rápido debido a no poder empujarse para respirar. Esto cumple la profecía de los huesos intactos, al igual que la oveja sacrificada que no tiene huesos partidos.
Se le atraviesa con una lanza y sale sangre con agua (profecía: “Mirarán al que atravesaron”).
Leamos del 38 al 42. El entierro de Jesús…
José de Arimatea, acompañado por Nicodemo…
33 kilos de ungüento, o 100 libras. El número 10 significa terminado el trabajo…
Las 7 palabras:
1- Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34).
Jesús, en su dolor, está preocupado por sus ejecutores. Él ama a todos los hombres, amó a Judas y ahora ama a esta gente que lo tortura, pues Él sabe en su corazón que ellos no saben lo que hacen.
Nos enseña a perdonar. Cuando no perdonamos, sufrimos más por no perdonar. No sacamos estas heridas de nuestro corazón. El perdonar es algo que Jesús nos deja como enseñanza. Al perdonar, tú amas, tú eres humilde. Dios te ve en esa actitud y Él se pone feliz.
2- El día de hoy te digo: estarás en el paraíso conmigo (Lucas 23:43).
¿Cómo esta persona se salvó y nunca fue a misa, nunca hizo un estudio bíblico? Pero al reconocer que Jesús era Dios y reconocer que tenía que ir al cielo, lo pidió de corazón y Jesús lo perdonó.
Es claro que no tenemos que ser unos rezanderos ni religiosos. Solo con creer en Jesús y pedir perdón estamos adentro del paraíso.
3.- Mujer, he aquí tu hijo; hijo, he aquí a tu madre (Juan 19:26-27).
Madre viuda y con dolor, le pide a su hijo que la cuide. Como hijos, nos tenemos que preocupar de nuestros padres.
4.- Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Marcos 15:34).
Es el momento en que Jesús es separado de Dios. Teólogos hablan de que Jesús baja al Hades, pues así es que le gana a la muerte, toma poder del infierno y regresa al cielo. Este tiempo en el Hades es de gran dolor y ardor. Él pide compasión a Dios.
5.- Tengo sed (Juan 19:28).
Salmo 69:20-21. En mi sed me dieron a beber agua con vinagre.
Jesús tuvo sed: sed de justicia, sed de nuestras oraciones, sed de alabanzas. ¿Qué le estamos dando de tomar? ¿Vinagre?
6.- Consumado es (Juan 19:30).
Esto lo dijo después de tomar el vino…
En hebreo se refiere a cuando se termina un trabajo al 100%. Jesús terminó su propósito en la tierra y así se lo dice al Padre.
7.- Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lucas 23:46).
Veamos el reloj de la muerte de Jesucristo.