Jesús sana a un paralítico:
Fue tanta la fe de ellos que lo metieron por el techo de la casa… Jesús, antes de sanarlo, le perdona sus pecados, pues ese era su mayor problema. Los fariseos decían: “¿Por qué perdona pecados si solo Dios puede hacerlo?”. Él responde que el Hijo tiene autoridad para perdonar y también para sanar. ¡Le hace caminar delante de todos!
Jesús tiene poder sobre todo, al igual que Dios. Nos demuestra que era el Mesías.
Jesús invita al recaudador de impuestos a seguirlo; este deja todo y sale detrás de Jesús. Los fariseos cuestionan por qué anda con pecadores. Jesús responde que vino a salvar a los pecadores, pues los justos no lo necesitan.
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Es aquí que se muestra la gracia de Jesús. No importa qué pecados tengas, Él te salva por su gracia; solo es creer en Él y conocerlo.
Aquí también Jesús dice que todo sábado es para descansar y dedicarlo a Dios, pero si el hombre lo necesita se debe hacer lo que sea: para comer, para beber, para sanar, para salvar, etc. Además de descansar y dedicar al Señor, hay que ser responsables de las necesidades fundamentales de las personas.