Pablo tenía la costumbre de regresar a sus lugares donde plantaba sus iglesias, pero esta vez está de prisa para llegar a Jerusalén a la fiesta de Pentecostés.
Además que él se despide pues la persecución de cristianos era cada vez más y más... los romanos no aceptaban que hubiera otro Rey que no fuera César y, bueno, Pablo hablaba del Rey de Reyes: Jesús.
Pablo habla de su vida cristiana, él no creía en Jesús, pero luego de creer dedicó el resto de su vida a evangelizar... la vida cristiana es una carrera, un maratón, desde que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador hasta que morimos, esta es nuestra carrera y no importa cómo comenzamos ni cuándo... es cómo terminamos. Muchos comenzamos tarde y hablamos de que deberíamos haber comenzado antes para no haber tenido tantas dificultades en nuestro vivir, pero es cómo terminas lo que importa, qué hacemos después de aceptar a Cristo... y Pablo habla de esto en este capítulo.
Leamos del 1 al 6
Pablo viaja a Macedonia de nuevo y motiva a sus seguidores, llegando a Grecia y quedándose ahí por 3 meses. Se iba a embarcar a Siria, pero al darse cuenta de este plan para hacerle daño, decidió volver por Macedonia junto con este grupo de discípulos que deberían ser miembros de las iglesias que estaba fundando en su camino. Pablo nunca viajaba solo sino con un grupo de discípulos.
Todas estas personas que viajaban con ellos podrían ser líderes de las iglesias que él había iniciado... llaman la atención dos nombres: Aristarco y Segundo de Tesalónica. ARISTARCO era usado para personas de nobleza con voz de mando... viene de aristocracia y significa "mandar bien compuestamente". O sea, podría ser una persona con nivel, rango alto. Y “Segundo” se le decía a los esclavos que, por orden de importancia, les daban ese nombre: el primero o Primus, el segundo o tercer lugar de ranking. O sea, Pablo iba acompañado de toda clase de personas. Los cristianos no tenemos estratos. Todos somos iguales ante Cristo y no nos debe importar el nivel ni jerarquía de los demás hermanos cristianos.
Leamos del 7 al 12
El discurso de Pablo es en el primer día de la semana... ¿cuál es? El domingo. ¡Se extiende hasta la medianoche! Wow, y la gente tenía que ir a sus trabajos al otro día... Pablo partía el pan y hacía comunión.
Ahora Pablo repetidas veces se junta con los demás a hablar de Jesús en los días domingos... esto era debido a que en un domingo fue la resurrección de Jesús... y era esto que celebraban. Es por esto que la mayoría de iglesias se juntan los domingos. Pero en realidad no tiene tanta importancia. Todos los días son del Señor. Reunirse un sábado para mantener la ley del sábado, algunas iglesias lo hacen por esto... pero en realidad no hay nada que obligue esto. Hay algunos cultos que lo hacen los sábados como la iglesia del 7° día (sábado), pero más que sea un sábado, son las doctrinas diferentes que tienen ellos. Como no tomar cafeína, alcohol, no comer cerdo ni otros animales impuros, vegetarianos, el arcángel Miguel es Jesús, dicen que la misa los domingos viene del anticristo.
En general, cualquier día para hacer misa está bien y la Biblia no tiene doctrinas fuertes sobre si debe ser un domingo, el sábado u otro día.
Este muchacho Eutico se cae... muere y Pablo lo levanta y vuelve a seguir su prédica... este nombre significa "suerte".
Luego de predicarse se va a caminar 30 km!
A veces escuchar tanto de Dios puede causar somnolencia, alguna gente se aburre de estos temas... no quiere profundizar o simplemente no les interesa... y pues se entiende, puede. Tener un día largo, estamos cansados y nos da sueño o pereza... a mí realmente no me molesta esto. Verlos cada 8 días ya es un regalo suficiente, y si escuchamos algunas palabras de Dios pues buenísimo... pero podemos tener un día largo que nos cansa, pero nunca nuestro corazón debe estar cansado de estar cerca de Dios o de escuchar de Dios... como dijo Isaías en uno de sus versículos... de algunos que estaban cerca de Dios por sus labios pero lejos de Dios en su corazón... no dejemos que esto nos pase.
Leamos del 13 al 21
Pablo se despide de Éfeso, no quería parar allí pues tenía que llegar a Jerusalén para la fiesta de Pentecostés... pero les manda a llamar para encontrarse y despedirse de ellos. Habla con mucha humildad. Pablo tuvo un comportamiento no de ser como Jesús o para ser idolatrado o ganarse la gloria, sino que se muestra como un servidor humilde de Jesús total.
Nosotros, aunque no estamos evangelizando ni hablando en grandes congregaciones, podemos ser un ejemplo de servidores de Jesús, con nuestra forma de ser, humildad. Sin querer ganarlas todas, sin querer llegar de primeros, siempre mostrando amor por aquellos que se equivocan en vez de juzgarlos por lo que hacen... tenemos muchos cercanos que sabemos que cometen errores y no deberíamos sentarnos a juzgarlos por lo que hacen o hicieron y que deberían haber hecho. Simplemente demos amor, no hablemos de ellos y oremos para que ellos tengan una vida cercana a Jesús. Dios actuará en su momento.
Leamos del 22 al 27
Pablo es informado por el Espíritu Santo que va a tener tribulaciones, dificultades y que la posibilidad de volver a verlos es poco probable, y así fue. Fue la última vez que los vio antes de ser decapitado por el emperador romano Nerón. Entonces les dedica este sermón de despedida, lo cual enfoca a Pablo a decir que su vida no es lo que importa sino su propósito en su ministerio que Dios le ha otorgado. Él quiere terminar su vida de la mejor manera, cumpliendo su lealtad y disciplina ante Dios.
¿Cómo pensamos nosotros esto en nuestras vidas? ¿En qué momento Dios nos va a llamar y habremos terminado nuestro trabajo aquí en la tierra como debe ser? ¿Cuáles son las cosas que debemos hacer para terminar bien nuestra relación con Dios aquí, las cosas que debemos perdonar, las cosas que debemos pedir perdón, las cosas que debemos arrepentirnos de lo que hemos hecho mal hiriendo a los demás, hijos, hermanos, padres... no esperemos quedarnos sin tiempo para esto y, lógico, las cosas del mundo que no nos dejan hacer esto, pues el “qué dirán” o el “qué pensarán”. Hay que terminar bien nuestra carrera con Dios, pues no sabemos cuándo seremos llamados.
Leamos del 28 al 38
Todos están muy tristes de su partida... y las palabras de Pablo entristecen, pues él sabe que no los va a volver a ver...
Versículo 32
Pablo los encomienda a Dios, pues les dice que él no puede estar ahí con ellos por siempre y los encomienda a Dios para que los proteja y los guíe.
Nosotros debemos encomendarnos a Dios. Él es el que nos va a cuidar y a proteger... encomendemos nuestros hijos, amados amigos, a Dios; Él tiene el control.
Pablo encomienda a su iglesia a Dios... y a la palabra de su Gracia
¿Qué es gracia? Es el favor no merecido de su amor a través de Jesús...
Básicamente les dice el Nuevo Testamento: así, aunque no cumplamos la ley, la gracia de Jesús nos salva.
El Antiguo Testamento habla de la ley y de lo que Dios espera que nosotros hagamos para Él: reglas, leyes, etc., y el Nuevo Testamento habla de lo que Dios hace para nosotros y su gracia.
Nosotros necesitamos los dos. No descartamos el Antiguo; es necesario. El AT nos comunica la naturaleza y las características de Dios y quiénes somos nosotros comparados con la naturaleza perfecta de Dios... nos muestra el código moral de Dios y sus estándares, qué es lo bueno y lo malo para Él... no es la sociedad la que nos dice qué es lo bueno o lo malo, sino el AT. Sin él, nosotros no vamos a ver la necesidad de nuestra salvación y arrepentimiento. Es muy importante el AT. Si no entendemos el AT, no vamos a entender nuestra necesidad de nuestro Salvador Jesús.
La ley no fue hecha para salvarnos sino para que veamos nuestra condición pecadora, que por más que intentemos, no podemos, y es ahí que Dios dice: “Exacto, necesitas un Salvador”, y este es Jesús. Ahora, tampoco es dejar los mandamientos a un lado y simplemente esperar que la gracia nos salve. No es así; debemos seguir intentando, pues esto le agrada a Dios y no queremos desagradarlo.
El Antiguo Testamento es como un termómetro: no nos salva, pero nos dice qué tan enfermos estamos. ¡Sin él no buscamos un médico! En nuestro caso, buscamos a Jesús.
Entonces el mensaje es: Jesús entra a nuestro mundo para morir por nuestros pecados para que todos los que lo aceptemos como Señor y Salvador... ese es el evangelio. Así de sencillo.
La ley nos recuerda que somos pecadores y la gracia nos recuerda que Jesús nos salva por su amor. La gracia de Dios es mayor que todos mis pecados. Y esto es lo que nos edifica y nos da herencia (alguien tiene que morir para darnos herencia) versículo 32...
La razón por la que estamos aquí juntos en familia leyendo este libro no es para juntarnos y hablar como familia ni para educar a los demás. Es para que nosotros entreguemos nuestras malas conductas que no agradan a Dios, entregarlas a Él, arrepentirnos y recibir la gracia de Dios para la herencia eterna