Hay una escasez de comida y tres años de hambre, porque el pueblo de Saúl violó un pacto de José con los gabaonitas. José prometió no hacerles nada malo, y Saúl los mató y les hizo mucho daño. Así que los gabaonitas le piden a David que les entregue siete hombres descendientes de Saúl; él se los da, entre ellos los hijos de una mujer llamada Rizpa. Entonces, los siete son colgados y no se entierran. Rizpa, con mucho llanto, coloca una sábana de sílice sobre la roca (Dios) y llora, cubriendo a sus hijos y protegiéndolos de los animales y de todo lo que pasaba; no se mueve de ahí. David se dio cuenta de esto y trajo los huesos de Saúl, Jonatán y todos los siete descendientes, y los enterró juntos en su ciudad… Después de esto es que Dios perdonó y les quitó el hambre a su pueblo.
Dios no castiga a los hijos de los pecadores (Deuteronomio 24:16) y es un mandato de Ezequiel 18:20. Además, David había prometido no hacer daño a sus descendientes, así que David, en mi opinión (y la de Alistair), hizo mal. Dios no los perdonó solo después del arrepentimiento de Rizpa y la recogida de los huesos y entierro juntos; ahí Dios dio perdón a su pueblo.
Luego hay batallas de los guerreros de David contra unos gigantes (se habla de estos gigantes en el Génesis). Hay una confusión con un gigante llamado Goliat: según 1 Samuel 17, David ya había matado a Goliat, y según otro capítulo, dice que ese fue el hermano de Goliat… no está claro, pero mataron a varios de estos gigantes.