Aquí Moisés atiende el rebaño de una persona de otra tribu, de Madián. Jetro o Reuel, dos nombres, pero está en una casa que adora a un Dios… no sabemos cuál. Pero podrían ser el mismo.
Era importante aprender a pastorear, pues iba a pastorear un pueblo.
Moisés está por su propia cuenta; salió, abandonó a su pueblo, no está bajo Dios.
Está en el monte Sinaí, significa lugar árido, seco, pero también lugar de destrucción. Escolares dicen que refleja el Génesis. El mundo era desorden y vino orden. El monte Sinaí va a ser un lugar que traerá fin al caos.
El arbusto que se está quemando pero no se consume es interpretado como el pueblo de Israel (para los judíos).
Fuego representa juicio, pero no se consume; o sea, es un juicio que no estaba teniendo resultados en el árbol o en el pueblo de Israel.
Moisés volteó. Está a punto de recibir una transformación.
Quita tus zapatos de tus pies… ¿de dónde más? ¡Es una redundancia!
Se quitan los zapatos para entrar en el Edén o tierra santa. Es un acto de humildad.
Dios no le pide el favor, le da un comando.
El “Yo Soy” en realidad se traduce como “Yo seré quien seré”. Está escrito como en pasado, presente y futuro. En hebreo no existe el “soy”. Existe el “seré” o el “fui”, pero no en presente.
El nombre YO SOY es algo muy mágico, pues muestra al Creador. ¡Él es! Yahvé significa SER.
Es una forma de ver que Dios es una acción, es un acto.
El oro que dieron los egipcios a las vecinas y mujeres hebreas fue usado luego para hacer estatuas de oro de dioses paganos y luego adornos en el templo de Jerusalén para adorar a Dios.