Dios le continúa diciendo a Abram sus promesas: descendencia, bendición, tierra, gran nombre.
Hoy día, 4,000 años después de que existió Abram, hay 15 millones de judíos descendientes de Isaac, 436 millones de árabes descendientes de Ismael, 2.4 billones de cristianos, 1.9 millones de musulmanes y 2 millones de judíos ortodoxos.
Culto: 16 millones de mormones, 8 millones de testigos de Jehová.
La religión que más crece en el mundo es el Islam, los musulmanes. En 30 años van a sobrepasar a los cristianos, a menos que haya algún avivamiento mundial de cristianos.
Los musulmanes tienen más hijos que los cristianos, es un crecimiento más rápido.
El Islam comenzó en 570 AD con el nacimiento del profeta Mahoma, un falso profeta, y funda el Islam en 610 AD. Los árabes, al ver que su descendencia por Ismael no fue la escogida, que Hagar no fue la elegida, y por lo tanto no tienen esta tierra prometida, sienten una envidia muy fuerte y deciden contar la historia a su favor y doctrinar a sus pueblos. Mahoma dice que se le aparece un ángel y le hace escribir el Corán, que es básicamente una copia mal hecha del Antiguo Testamento, diciendo que Hagar fue la esposa escogida, pues Sarai no le daba hijos a Abram, siendo Hagar escogida y Sarai desechada. Desde ahí, el Corán empieza a contradecirse con la unión sagrada del matrimonio y hace que Ismael sea el heredero de la promesa y los árabes la hereden a través de Mahoma y no Isaac a través de Jesús.
En el Corán se cuenta que Abram lleva a sacrificar a Ismael en vez de Isaac, y Dios lo detiene y le da una cabra de sacrificio. Es básicamente la historia copiada. Los musulmanes tienen su centro en La Meca, donde se cree que Ismael se quedó a vivir. Ellos tienen su celebración en La Meca, donde se exige que los musulmanes deben ir una vez en su vida.
El Corán adiciona temas de matar a aquellos que están en contra de Allah, habla de Jesús como un profeta, pero no como Dios, no tiene un plan de salvación claro, los musulmanes no saben cómo ser salvos y no saben si serán salvos. Es una religión con muchas doctrinas confusas que fomenta mucho extremismo.
La tumba de Abraham:
Los musulmanes pusieron una mezquita, en una guerra los cristianos pusieron una iglesia, esto ha pasado por muchas generaciones. Hay un pacto, dos entradas, una para judíos y otra para musulmanes; han habido muertos por equivocarse de entrada. Hasta hoy, el enfrentamiento entre Hagar y Sarai se mantiene.
Fue Jesús el que cumplió las profecías de las Escrituras, nació de una virgen, en Belén. Dios vino a la tierra a vernos de frente, cara a cara, por medio de Jesús. Él vivió y murió por nosotros. Mahoma no hizo nada, ni murió por los pecados, ni promete salvación. Jesús no es una religión, es la promesa de Dios para salvar a la humanidad de todo el pecado.
Leamos del versículo 1 al 8.
Terminamos de leer el capítulo 16 y Abram tenía 86 años de edad; ahora retomamos a los 99 años de edad, han pasado 13 años sin ninguna aparición de Dios. Este silencio de Dios es clave para el desarrollo de la fe que Abram está teniendo. Ese silencio de Dios que todos experimentamos nos lleva a acercarnos más a Dios o a alejarnos y dejar de creer.
Dios se le aparece, ni sabemos en qué forma, pues la Biblia dice que nadie ha visto a Dios en su presencia. Pero Dios le dice a Abram que Él es el Dios Altísimo. En hebreo dice El Shadai, que significa Dios Todopoderoso. La Biblia Septuaginta lo traduce como “el Dios que tiene su mano sobre todo”. Dios tiene varios nombres en la Biblia: Elohim, Adonai, Yosoy, Jehová Jirá, Jehová Rofé, Jehová Shalom, Jehová Nisi, Jehová, etc.
En Apocalipsis 1:8, Jesús le dice a Juan: “Yo soy El Shadai”, Dios Todopoderoso.
Dios le recuerda su pacto hecho 25 años atrás, antes de salir de Ur de los caldeos; no es un nuevo pacto, es la confirmación de que el pacto es firme.
Dios le pide a Abram que camine con Él. ¿Cómo interpretamos esto? Cuando salimos a caminar, soltamos el teléfono y conversamos con la persona al lado, escuchamos y hablamos. Es una relación; no hay peleas, porque si no no se camina al lado. Eso es lo que nos pide Dios aquí.
Dios le cambia el nombre de Abram (Padre grandioso) a Abraham (Padre de multitudes).
Da más detalles de esta descendencia, que no es una sola nación sino muchas naciones, no solamente al pueblo de Israel, sino a muchas naciones. Habla de reyes (se refiere a los reyes como Rey David, Rey Salomón, Rey Roboam, Manasés, Amón, etc.).
Versos 7 y 8 le hablan de la promesa de la tierra de Canaán, que será una posesión eterna para los descendientes de su hijo Isaac y, por ende, al pueblo de Jacob, que después cambia su nombre a Israel.
Es en este versículo que los judíos se claman dueños de la tierra prometida hasta hoy día.
Leamos del 9 al 27.
¿Qué entienden por esto de la circuncisión?
Dios siempre tiene una forma visible de establecer los pactos, así como el arcoíris es el pacto con Noé, la circuncisión es el pacto con Abraham.
Cortar, quitar parte de la carne del genital masculino. Significa dejar la carne a un lado, los deseos carnales, por esta relación con Dios.
¿Qué vimos en el capítulo anterior? Inmoralidad sexual de Abram con la sierva de Sara. ¿Qué vemos en el siguiente capítulo? Sodoma y Gomorra, una total inmoralidad del hombre. Este pacto es Dios diciéndole al hombre: deja la carne y entrégate a la relación con Dios.
El apóstol Pablo conecta la idea de la circuncisión y el bautizo en Colosenses 2:11-12. Pero esto no significa que haya que bautizarse para ser parte del nuevo pacto de Jesús.
¿Qué fue primero, la relación de Abraham con Dios o la circuncisión? La relación.
Es como la relación de un par de esposos: el amor comienza, se conocen, se enamoran, con el tiempo se respetan, se deciden a casar. Se casan. ¿Cuál es el símbolo de este matrimonio? Le ponen un anillo en el dedo. ¿Es el anillo lo que los hace amarse? No, primero se enamoraron, y luego el símbolo del anillo compromete que ese hombre no salga con nadie más. Es un pacto visual. Por eso el bautizo se debe hacer después de tener esta relación con Dios; una vez que la persona decide casarse con Dios, ahí se hace el bautizo. No bautizarse de grande es como un marido que no quiere llevar puesto el anillo porque no quiere que sepan que está casado; hay algo raro que deja dudas de si ese amor es verdadero. El bautizo confirma mi seriedad con la relación con Dios.
En la época, muchos judíos ponían su esperanza en el hecho de circuncidarse y no ponían su fe en Dios, sino en el hecho de ser circuncidado. Deuteronomio habla de la circuncisión del corazón. Romanos también.
Hoy día la circuncisión no salva a nadie; esto está en Gálatas 5:6.
De nada sirve ser circuncidado o incluso bautizado si nuestro corazón está alejado de Dios, con un corazón pecaminoso, que no se arrepiente de su desobediencia.
Por lo tanto, no es necesaria esta práctica de cortar la carne con sangre. Es como Jesús, quien cortó su cuerpo en la cruz; eso es lo que nos salva.
Andar con Dios nos ayuda a los hombres a tener nuestro pacto en la tierra. Para poder tener un pacto de matrimonio con mi esposa, necesito tener este pacto con Dios: Dios me perdona, yo perdono a mi familia, Dios me ama, yo amo a mis hijos. Para poder tener una vida como Dios la quiere, es caminar con Dios. ¿Cómo lidiamos con dolores, enfermedades, miedos, ansiedad, sin tener a Dios? Muy difícil.
Caminar con Dios es juntarnos a tener este estudio. Esto nos da más discernimiento para lidiar en este mundo lleno de maldad.
Es muy importante tener esta relación de pacto con Dios para poder tener nuestras relaciones con nuestras familias. ¿Cuál es el objetivo de los padres? Enseñar a mis hijos a caminar con Dios para que tengan familias que caminen con Dios. Los metemos en universidades que no les van a enseñar esto, el internet no les va a enseñar esto, el gobierno no los va a educar en esto. La responsabilidad de los padres es muy importante, aunque sea tarde.
En el capítulo 18 vamos a ver Sodoma y Gomorra. Esas familias y niños atendieron los colegios y universidades de Sodoma y Gomorra, liderados por líderes que hicieron a esas ciudades “felices”, pero no les enseñaron a caminar con Dios.
Dios hizo este pacto con Abraham y con los hombres que son líderes de sus casas, no con instituciones ni gobiernos. El problema de hoy día es que los padres deben caminar con Dios. Hijos criminales, hijos drogadictos, hijos desviados… ¿dónde está ese padre y su pacto con Dios?
Abraham inmediatamente obedece a Dios y sale a circuncidar a todos en su casa. Abraham creía en Dios y era obediente.
Los judíos se circuncidan a los 8 años y los árabes a los 13 años. Él lo hizo rápido y con obediencia.
Abraham se ríe y le dice que Ismael, ojalá viva delante de Dios, pero Dios le dice: ¡No! Ese hijo será de Sarai dentro de un año. Le cambia el nombre a Princesa: Sarah.
Y ese hijo se llamará “El que ríe”. Abraham se va a acordar el resto de su vida de cómo se rió de Dios con este nombre de su hijo.