Estando en la cárcel, llegan dos personajes: el encargado de revisar y probar todos los líquidos del faraón, y también el encargado de revisar toda la comida del faraón.
¿Por qué estarían yendo a la cárcel?
Probablemente sería algún intento de homicidio por envenenamiento.
José, debido a que está con Dios y además no ha hecho nada malo, estaba pagando por algo que no hizo.
José, estando con estos dos personajes en la mañana, les pregunta: “¿Por qué están tristes?”
Miren esta personalidad de José: las personas que son buenas y están con Dios se preocupan más por otros que por sí mismos. José debería estar muy triste; sin embargo, está más preocupado por los demás.
Ellos le cuentan a José sus sueños, y José les dice que las interpretaciones de los sueños le corresponden a Dios, pero les pide que se los cuenten a él.
En la Biblia, una y otra vez, se muestra que Dios habla a través de los sueños, y no solo a los que caminan con Él, sino también a otros, como Nabucodonosor, a quien le habló de sus sueños a través de Daniel, o también a Jacob, a través de su sueño en la piedra.
Dios interpreta los sueños del panadero y del copero a través de José.
Es increíble la cantidad de pasajes que hay en la Biblia donde Dios habla con las personas mediante sueños. Inclusive, hay el doble de historias de Dios hablando con personas que no creían en Él que con creyentes. Hoy día hay montones de historias de musulmanes que tienen sueños con Dios y se convierten al cristianismo. Pienso que esto tiene mucho de verdad.
Los creyentes de hoy no podemos pensar que Dios nos habla únicamente en sueños. Claro que Él puede hacerlo, pero nosotros escuchamos a Dios al leer Su palabra; es ahí donde nuestro Padre celestial nos habla todo el tiempo.
Eclesiastés 5:3 – “Porque los sueños vienen de mucha tarea.”
Eclesiastés 5:7 – “Porque en los muchos sueños y en las muchas palabras hay vanidades.”
El copero saldrá en tres días y seguirá sirviendo al faraón, mientras que el panadero saldrá en tres días, pero será colgado y comido por los pájaros. Cada cual, según su pecado o acusación, sabrá si lo que dice José es cierto o no, pues la justicia de Dios tiene su cumplimiento. Para que Daniel dijera “tres días”, debía estar muy seguro, ¿no? Pues es poco tiempo para declarar una profecía. Dios estaba totalmente conectado con José.
José le pide al copero que no se olvide de él, pues aunque estaba con Dios, estaba en sufrimiento por algo que no cometió. Pero de seguro, la liberación del copero de la cárcel también estaba siendo hecha por la voluntad de Dios.
Tres días después se cumple la profecía de José. José demostró en tres días que era un profeta de Dios. Sin embargo, el copero no se acordó de José.
De una u otra forma, todos tenemos algo del panadero y del copero, y de esa forma, Jesús en tres días nos salva la vida o nos enjuicia a muerte. Ese hombre inocente, como José, viene a nuestra prisión y nos rescata de la prisión del pecado. Jesús se probó que estaba cierto en tres días, cuando ya no estaba en su tumba.