Leamos del verso 1 al 18
Comienza diciendo que Abram subió de Egipto. Esto es significativo: cuando fue desobediente, “bajó” a Egipto; ahora sube de Egipto. Un paralelo interesante: Jonás, en desobediencia, bajó de Nínive. En la Biblia siempre se habla de “subir” a lugares santos, como Jerusalén.
Abram era muy rico: ganado, plata, oro, etc.
Esta es la primera vez que se mencionan riquezas en la Biblia, y Abram seguía siendo un hombre de Dios.
Jesús, en el Nuevo Testamento, dice que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre al reino de los cielos. Sabemos que el problema no es el dinero, sino qué hacemos con él.
Abram salió de Egipto más rico de lo que llegó, igual que su descendencia, Israel, que también bajó a Egipto por hambruna y salió con riquezas.
Betel y Hai
Betel significa “casa de Dios”.
Hai era un lugar de basura o destrucción.
Abram puso su tienda entre Betel y Hai, entre la casa de Dios y un lugar de corrupción. Esto refleja nuestra realidad espiritual: vivimos entre lo santo y lo profano.
Abram regresó al lugar de adoración que había establecido antes de Egipto. Esto nos enseña: después de pecar o desviarnos, siempre debemos volver al altar, a Dios, con arrepentimiento.
La separación de Abram y Lot
Su sobrino Lot también era muy rico y estaba bendecido por estar con Abram.
Tuvieron que separarse porque sus bienes eran muchos y no cabían juntos. Además, había otras tribus en la tierra.
Camino con Dios vs. camino con el mundo
Abram caminaba con Dios, obedeciendo Sus directrices.
Lot lo seguía, pero estaba más enfocado en las cosas del mundo.
Esto nos enseña que incluso después de volver a Dios, pueden surgir dificultades:
No son necesariamente castigos de Dios, sino ataques del enemigo aprovechando desobediencias pasadas.
Lot escogió la tierra más fértil, la llanura del Jordán, que incluía Sodoma.
Abram dejó que Lot eligiera primero, mostrando humildad y fe.
Lot eligió según sus propios deseos, no los de Dios. En realidad, Abram debió elegir primero, porque él estaba más cerca de Dios y podía discernir el camino correcto.
Lot optó por lo que parecía atractivo, lo que recordaba a Egipto: no estaba arrepentido de su vida pasada, mientras que Abram sí había regresado al altar.
Lección de fe y obediencia
Esta vez Abram confió plenamente en Dios y dejó que Él tomara el control.
Dejar que Dios actúe por nosotros, dejando nuestras ambiciones de lado, es una muestra de verdadera fe.
Cuando damos a Dios la elección, siempre será mejor que seguir nuestras tentaciones diarias.
Lot representa a muchos cristianos: van a la iglesia, creen en Dios, pero su enfoque sigue en lo material y lo mundano.
Santiago 4:4 dice: “Quien es amigo del mundo es enemigo de Dios”.
Dios repite Sus promesas en los versos 15-16.
Abram vivió en Hebrón (lugar de comunión) y construyó otro altar.
Nota: Abram no construyó su casa primero, sino altares para Dios.
Enseñanza: poner a Dios primero antes que nuestras propias comodidades.