Ya en Getsemaní,
Jesús miró al cielo y comenzó a orar. Esto es lo más santo que podemos leer en la Biblia: Dios orando. ¡Esto es santísimo! Jesús ora a su Padre en el cielo. Es la oración más larga escrita de Jesús: 632 palabras. ¿Por qué ora, si Jesús es Dios?…
Mientras Jesús estaba en la tierra, Él estaba en una forma de dependencia del Padre. Estaba encarnado y viviendo cerca del mundo. Y tenía dependencia de Dios. Y vino a servir a Dios y cumplir un plan. Jesús siempre oraba en las mañanas y en las noches.
Si Jesús oraba para mantener esa conexión con el Padre, si Él veía esa necesidad, ¿qué creen que nosotros debemos hacer?
Leamos del versículo 1 al 5.
¿Cómo ora Jesús? Abre los brazos y mira al cielo y habla en voz alta… ¿cómo hacemos muchos? Cerramos los ojos, juntamos las manos y lo hacemos en la mente. La Biblia no dice nada específico de cómo orar. Vemos que muchas veces lo hacían con manos abiertas y en voz alta mirando al cielo, o de rodillas o acostados boca abajo. Jesús le llama Padre… En la Biblia, Mateo 23:9. Mucha gente usa la palabra “¡Dios mío!” como una expresión de asombro. En inglés, OMG. Aunque es claro que las personas que lo dicen no están violando el tercer mandamiento a propósito, es algo que no está bien. Un cristiano debe sacar esas palabras de su boca, ya que al referirse a Dios de esa forma, primero no estamos glorificando a Dios y, segundo, le estamos quitando respeto a su nombre. Lo mejor es mejorar nuestra forma de hablar y usar otras expresiones que no sean copiadas del mundo.
Esta última oración de Jesús es una enseñanza para todos sus discípulos. ¿Qué pide Jesús antes de morir? (¿Qué pediríamos nosotros?) Jesús pide por Él, luego por sus discípulos y luego ora por nosotros. ¡Sí, nosotros! Jesús comienza pidiendo gloria para Él inmediatamente, diciendo: ¿para qué? ¡Para darle gloria a Dios!
Luego dice: así como le diste autoridad sobre todos los hombres para dar vida eterna a aquellos que le has dado. (¿Dios ya escoge a quién va a dar vida eterna?)
Y esto está escrito en el Tanaj (Antiguo Testamento en hebreo) y el Nuevo Testamento en griego. Otros manuscritos no son válidos; pueden tener algunas cosas verdaderas, pero también algunas cosas falsas. La Biblia es lo único que dice esto y lo demuestra.
Verso 6 al 8
Dios nos dio a Jesús y Él nos dio la verdad a través de los libros bíblicos. Él habla de aquellos que creen en la palabra y de aquellos que creen que Jesús es Dios. Él está orando por ellos. O por nosotros que creemos en esto.
Verso 8 dice:
Jesús ha dicho muchas veces que Él viene del Padre. Y aquí sigue diciéndolo, pues se aproximan a la persecución y debemos estar firmes en lo que creemos.
Verso 9 al 19.
Jesús reza por ellos, por todos los que lo seguimos. Todos nosotros somos discípulos y Él reza por nosotros, ya que nosotros nos quedamos en el mundo, glorificándolo a Él y para que estemos unidos.
Cristo unifica a la humanidad. Nos une a nosotros como familia, une a barrios enteros como uno solo, así tengan deseos diferentes, políticos y muchas diferencias.
Cristo nos une.
Jesús dice que cuidó de los que a Él le dieron, excepto aquel que se perdió para cumplir las Escrituras. Esto habla de que Jesús nos cuida, a menos que vendamos a Dios por nuestras prioridades de la tierra, como le pasó a Judas Iscariote.
Jesús está pidiendo para que tengamos gozo completo, ya que el mundo nos va a odiar cuando hablemos o defendamos los principios de Jesús, que son espirituales y no lo que este mundo acepta como correcto.
No pide que nos quite de este mundo, sino que nos proteja y nos santifique en este mundo. Santificar en hebreo y griego viene de lo sagrado. Es un proceso de volverse santo. Los seguidores de Jesús maduran y se santifican con la palabra de Dios. Y nuestros propósitos son los mismos que los de Dios.
Versículo 18: así como yo fui enviado al mundo al sacrificio, ellos también son enviados al mundo. Habla de que todos tenemos que cargar nuestra cruz para glorificar a Dios.
Leamos del 20 al 23.
Aquí ora por los futuros cristianos. No solamente por aquellos como nosotros que vinimos después de los discípulos, sino también por aquellos que nosotros, de alguna forma, vamos a tocar con la palabra de Dios, así sea con un versículo o una invitación a leer. Él ora por todos los futuros cristianos.
Para que sean “uno”. ¿De qué uno está hablando? Está hablando de unión. Unión con el Padre. Un propósito igual. “Para que el mundo crea que tú me enviaste a mí” (Jesús). Vuelve y repite esto.
24 al 27 leamos.
¿Cuándo hemos orado pidiendo que nosotros seamos usados por Dios para el propósito y el plan de Él? Eso tiene que salir de nuestro corazón y pedirle por el propósito de cada uno de nosotros.
Dice que el mundo no te ha conocido. Nosotros, a medida que vamos conociendo más y más, maduramos y nuestras oraciones cambian. Maduran. Eso muestra nuestro conocimiento de Dios.
Aquí vuelve y dice que “tú me enviaste”, porque cuando entendemos que Jesús viene de Dios, todo cambia. Para muchas personas que no creen eso, no buscan entender qué hizo y qué dijo Jesús. Cuando Jesús dice que nos amemos, es porque Dios quiere que nos amemos. Si no creemos que Jesús viene de Dios o es el mismo Dios en Trinidad, entonces ese mandato de amarnos no va a aplicarse ni lo vamos a obedecer.
Ese amor se identifica en los 10 mandamientos del Antiguo Testamento o en los dos del Nuevo Testamento. Es lo mismo.
Es cuando estemos mostrando frutos del Espíritu Santo que demos amor a todo lo que nos rodea, sin quejarnos, sin hablar mal de las cosas que pasan, del día, del calor, del frío, de lo que no tenemos o de lo que sí tenemos. Es ahí que vamos a estar en esa gloria con Dios, ahí vamos a sentir ese gozo de nuestra vida. Es ahí que vamos a poder pedir lo que queramos y será cumplido. Ese proceso toma tiempo y maduración. Mucha gente cree por años, inclusive toda su vida, y no muestra frutos a los demás… Esos frutos se empiezan a mostrar ante los demás para glorificar a Dios. La gente lo empieza a percibir y nuestra vida comienza a cambiar.
Vamos a dejar ahí. En este momento ya debe ir Judas con los soldados romanos a apresar a Jesús. Se cree que Judas los llevó a la casa donde estaban tomando la cena y luego fueron por Él a Getsemaní. La próxima clase hablaremos de por qué pasó esto, explicado en el evangelio de Marcos.