Jesús sigue camino al jardín donde se juntaban mucho con los discípulos, a conversar. Ese camino desde Jerusalén hasta el Monte de los Olivos fue el mismo camino que tomó el rey David 400+ años atrás, huyendo de los ataques de sus enemigos. Su mejor amigo, Ajitofel, lo entrega a sus enemigos y, luego de entregarlo, Ajitofel se suicida, llamado el Judas del Antiguo Testamento. Aquí Jesús estaba camino a entregarse, pues su pueblo le daba la espalda y lo querían crucificar; Judas lo entregó y luego se suicidó… El rey David era una versión de Jesús, pues fue escogido por Dios para ser el rey del pueblo de Israel, así como Jesús es el Rey del pueblo de Israel… Siempre hablamos de que el Antiguo Testamento, en todos sus libros, apunta a Jesús…
Vamos a leer del 1 al 6
Jesús atraviesa el valle del Cedrón… Es aquí que Jesús atraviesa de noche en dirección al jardín de los Olivos. La coincidencia de que todo comenzó en un jardín termina en un jardín, en la nueva Jerusalén al final de los días, y es aquí que Jesús se dirige para terminar su vida en la tierra.
En el torrente/arroyo de Cedrón la sangre de miles de corderos sacrificados terminaba en ese río. Esos corderos eran sacrificados para el perdón de los pecados de ese año. Jesús, el Cordero de Dios que nos libera del pecado total, atravesaba ese río esa noche.
La traición de Judas es algo totalmente triste. Una persona que estuvo con Jesús 3 años, en cada milagro, cada mensaje. Jesús lavó sus pies con tanta humildad. El jardín de los Olivos donde fue arrestado Jesús era el sitio de intimidad de los discípulos con Jesús. Ahí llegaba siempre y hablaban, reían, disfrutaban tiempo con Jesús. Como cuando el marido traiciona a su esposa y lo hace en el mismo lecho matrimonial. Es algo terrible. Acordémonos de qué motivó a Judas a hacer lo que hizo… El interés de la tierra por encima del interés espiritual. Todos somos atraídos por las cosas materiales, pues las vemos, las palpamos, pero dejamos de pensar en las consecuencias en la vida más importante, que es la siguiente… No dejemos que estas cosas nos saquen del propósito mayor… Está claro en las Escrituras que los seguidores de Dios se preocupan más de la salvación que de la vida en este mundo, que es tan errado y lleno de pecado…
Como vemos, Jesús no es atrapado, Él se entrega por su propia cuenta. No sé si han visto la calma de Jesús durante estas últimas horas; es una calma impresionante. Si a nosotros nos fueran a crucificar, estaríamos varios días en estrés o preocupaciones. Aquí nos damos cuenta de que Dios tiene el control de todo. Esto nos tiene que dar un ejemplo de fe. Jesús era así. Cuando fue a buscar el burrito para entrar a Jerusalén, Jesús dice: si les preguntan para qué quieren el burrito, les dicen que es para mí… Así lo hicieron y así sucedió. Es un control total de lo que acontece en su plan… Así nos debemos comportar, una fe de que Dios tiene el control de todo el plan y nosotros no debemos ofuscarnos porque no sale como queremos…
Judas llegó con una legión/compañía de soldados (una legión son alrededor de 200 hombres), con espadas, palos y antorchas. Increíble la ironía. Antorchas para buscar a Jesús que decía que era la luz del mundo; con espadas para arrestar al Príncipe de la paz…
Este montón de gente me imagino que coordinó el “ataque”: varios por la izquierda, otros a la derecha, otros por detrás y otros al frente. Pero Jesús les sale al frente y les pregunta: ¿a quién buscan?… ¡A Jesús de Nazaret! Y Él responde: Yo Soy. En griego, Ego Eimi. Igual que cuando Moisés en Éxodo 3 le pregunta a Dios qué nombre digo que eres tú, y le dice: Yo Soy.
¿Qué opinan de lo que acontece cuando Jesús responde: Yo Soy?
Caen al suelo, ¿por qué? ¿Habrá sido algo divino al escuchar el nombre de Dios? ¿Habrá sido por el miedo? ¿Qué tanto poder Jesús tiene para pelear contra todos estos?
Leamos del 7 al 11
En Marcos habla de que Judas le dio un beso en la mejilla. Jesús le dice: ¿Con un beso traicionas al Hijo del Hombre? En Mateo dice: “Amigo mío, adelante y haz lo que has venido a hacer”. ¡Qué traición!
¿Qué tal la reacción de Pedro? El mismo que después vamos a ver que negó conocerlo cuando una mujer le pregunta. Pero aquí, ante cientos de guerreros con espadas, él saca su espada y le corta la oreja derecha. En Lucas 22:51 dice que Jesús le tocó la oreja y lo sanó. Esta fue la última persona que Jesús sanó milagrosamente. Se dice que Malco, que era un sirviente judío de Caifás, fue a escuchar a Pedro en sus prédicas y 53 días después se bautizó por el mismo Pedro y se convirtió al cristianismo.
Jesús le dice a Pedro que guarde esa espada, que acaso no va a beber de la copa de sufrimiento que su Padre le está dando.
La costumbre judía era beber 4 copas de vino durante la Pascua judía. La primera representa la copa de la esclavitud; la segunda, la copa de la liberación de Egipto; la tercera, la copa de la promesa que Dios promete al ser humano; y la cuarta es la copa del sufrimiento, donde dice que la entrada al cielo depende de la permanencia de la fe a través de muchas tribulaciones o sufrimientos (Hechos 14:22).
Leamos del 12 al 18
El juicio de Jesús mandó a matar a alguien que no cometió ningún pecado. Es una muestra de corrupción. Nadie tuvo el valor de hacer lo correcto; cada persona estaba pensando en su beneficio individual… Nadie hizo lo debido por no perder su aceptación en la tierra. Es una tristeza que ocurra el día de hoy en todos lados, no solamente en la política, pero en todos lados la aceptación del mundo está por encima de lo correcto.
Jesús tuvo 6 juicios esa mañana.
1.- Con Anás. Él no era el sumo sacerdote, pero tenía mucha influencia. Él estaba encargado de los negocios del templo, los dineros que se conseguían en la venta alrededor del templo.
2.- Caifás, el yerno de Anás.
3.- Con el Sanedrín, el reglamento judío, muy temprano.
Y los juicios cívicos:
4.- Poncio Pilato.
5.- Antipas.
6.- Pilato, que se lavó las manos.
Pedro niega a Jesús. Y lo va a negar dos veces más… Y muchos dirán: qué mal Pedro. Pero si se dan cuenta, él está adentro de la corte de sacerdotes. Está metido en la cueva de los lobos. Los demás se habían ido corriendo. Solo él y el apóstol Juan estaban adentro. Juan no cuenta que era él el otro discípulo, pero se asume, ya que siempre no dice su nombre, sino que se refiere a sí mismo como el otro discípulo.
En fin, Pedro tiene mucho valor de estar ahí metido.
Leamos del 19 al 24
Este juicio es ilegal y Jesús sabía esto. Según la ley judía no se podía enjuiciar a alguien durante una fiesta; estaban en la fiesta de Pascua y además era de noche. Lo hacían pues no querían tener revoltijos durante las fiestas. Además, un sacerdote principal no podía enjuiciar directamente a una persona; debía tener un testigo que lo acusara.
Le pegan una cachetada a Jesús. Esto fue ilegal, pues no se podía castigar sin tener claros los delitos de acusación. La calma de Jesús, cómo responde a este hombre que golpea a la persona que lo va a salvar de sus pecados.
Leamos del 24 al 32
Pedro niega de nuevo y cuando canta el gallo, él se acuerda de las palabras de Jesús y se echa a llorar. No le faltó fe, fue falta de valor.
La negación de Pedro nos debe decir algo a nosotros. Pedro lo narró a través de Marcos en su evangelio; es algo que él quería que millones de personas supieran como elemento de aprendizaje. Todos tenemos esa valentía, creemos en Dios, pero ¿cuántas veces lo negamos sin querer? Cuando no confiamos en Él, lo estamos negando; cuando no amamos a los demás, lo negamos; cuando por aparentar ser del mundo para la aceptación de la sociedad lo negamos.
Si miramos, Pedro lloró muchísimo y nos muestra que se arrepintió. Luego Jesús se le aparece y lo perdona al darle la tarea de evangelizar al mundo. Y es esto que tenemos que tener suficiente humildad para arrepentirnos y dejar que Dios nos perdone.
Luego de esto mandan a Jesús a donde Poncio, al amanecer. O sea, no había dormido nada. Y como sabemos, la esposa de Poncio tuvo un sueño que era el Mesías y ella le advierte a Poncio que no se meta en ese lío. Poncio les dice: vayan ustedes y lo acusan con sus leyes. Pero ellos le responden que solo los romanos pueden declarar muerte. Los judíos mataban con piedras, pero los únicos que crucificaban eran los romanos y Jesús, de acuerdo a las profecías, debía morir crucificado. Por eso nunca lo apedrearon. Los fariseos y el Sanedrín querían que fuera crucificado, pues llevaba mucha barbarie y pensaban que nadie iba a querer seguir a alguien muerto en la cruz. Lo que no sabían era que con esto se cumplía una profecía.
Terminemos leyendo del 33 al 40
Pilato y Barrabás
Jesús le responde la pregunta si es un rey con otra pregunta… ¡Qué buena respuesta! Lo que Jesús busca aquí es ver su corazón, pues él podría pensar que realmente es el rey…
Pilato no era romano. Era de Sevilla, España. Él se casó con la hija de César Augusto y por eso tenía ese cargo. No hay ningún libro que hable de la historia de Pilato; no dice cómo vivió o cómo murió. Por mucho tiempo se decía que nunca había existido, hasta que en un trabajo arqueológico se encontró una inscripción en piedra con su nombre en Cesarea, una ciudad al lado del mar al norte de Jerusalén.
Pilato pregunta quién quiere que libere este año según la tradición. Y la gente dijo: Barrabás. ¿Qué gente dijo eso, si los fariseos y el Sanedrín no habían entrado al sitio para no contaminarse? Eran no judíos o gentiles que eran pagados para servir de testigos, pues no había testigos. Juan le echa la culpa de todo a los fariseos; otros evangelios dicen que no fueron judíos. Otros dicen que el que lo mandó a matar fue Pilato, que era un gentil no judío… ¿Quién entonces mandó a matar a Jesús? La humanidad. Todos, por nuestros pecados. Él vino a salvarnos a todos. Fuimos todos quienes lo enviamos a esa muerte.
¿A quién la gente escogió? Barrabás. ¿Quién fue Barrabás? ¿Alguien averiguó? Barrabás significa hijo de su padre: Bar, hijo; Abba, padre. Pero adivinen cómo era su nombre.
Jesús Barrabás. Pilato intentó confundir a la masa para que escogieran a Jesús Barrabás y él entregara a Jesús Nazareno. Pero ya estaba todo muy preparado y pidieron a Barrabás.
Barrabás era un criminal que participó en un asesinato y que iba a ser crucificado.
La gente optó por liberar al pecado (Barrabás) con la muerte de Jesús.