Vamos a leer del 1 al 11.
Y pensábamos que Abraham era viejo… imaginen, se vuelve a casar como a los 137 años y tiene 6 hijos más. Uno de estos hijos tiene una descendencia muy importante: Madián, región relacionada más adelante con la historia de Moisés. Lo veremos cuando leamos Éxodo: Moisés mata a un egipcio, huye y llega a la tierra de Madián. Allí encuentra a su esposa junto a un pozo de agua.
Abraham era muy rico y le da toda su fortuna a Isaac. A los hijos de sus concubinas les dio muchos regalos y los envió hacia el oriente, lejos de Isaac.
Cetura era concubina (los rabinos judíos dicen que Cetura es la misma Agar, pero esto no es afirmado por las Escrituras). Por tradición, los hijos de las concubinas no tenían herencia formal, aunque sí ciertos privilegios.
Abraham entrega todas sus riquezas a Isaac. Esto también muestra obediencia a Dios, pues Isaac es el portador de la promesa.
Abraham finalmente muere a los 175 años, después de tener una vida larga y bendecida por Dios.
Es sepultado al lado de su esposa Sara por Isaac e Ismael, en la cueva de Macpela en Hebrón.
Después de la muerte de Abraham, Dios bendice a Isaac, quien habita con Rebeca en el mismo lugar donde vivía su padre y donde conoció a Rebeca.
Leamos del 12 al 17
Las descendencias de Ismael.
Estas son las 12 tribus árabes, de forma paralela a las 12 tribus de Israel que vendrían por Isaac.
Ismael vivió 137 años y fue enterrado con su gente. Es claro que no fue reunido en la tumba de su padre como Isaac. De nuevo, fue un hijo que no tuvo parte en la promesa del pacto.
Habitaron desde Havila hasta Shur, camino de Egipto hacia Asiria.
Ismael muere junto a los suyos. Aquí vemos que su historia termina y ahora comienza a desarrollarse con más fuerza la historia de Isaac.
Leamos del 19 al 23
Así como vimos una transición de Abraham hacia Isaac, ahora vemos una transición hacia Jacob. Es muy importante entender a Jacob, pues es un nombre clave en la Biblia. Así entendemos a Israel.
Se repite que Isaac es hijo de Abraham. Esta repetición confirma que Isaac es el escogido por encima de Ismael, no porque sea más fuerte, más guapo o mejor, sino porque está conectado a la promesa de Dios. Es a través de él que Dios promete descendencia y bendición.
¿Por qué se habla de la edad de Isaac cuando se casa con Rebeca? El número 40 significa transición. Este número aparece en momentos clave de cambio en la Biblia.
Increíblemente, al igual que su padre, su esposa tiene problemas para dar a luz. Dios podría haberlo resuelto antes, pues es parte de Su propósito, pero aquí hay una enseñanza: Dios usa nuestras oraciones como parte de Su plan. Era importante que Isaac orara por la esterilidad de su esposa. Esto madura su fe y evidencia la gracia de Dios.
El verso 22 nos dice que algo pasaba en el vientre de Rebeca. ¿Y qué hacemos cuando tenemos dudas? Lo que hizo Rebeca: consultar a Dios. Y Dios le explica que en su vientre hay dos naciones. Se dividirán desde el vientre; uno será más fuerte que el otro, pero el mayor servirá al menor.
Siempre que pedimos a Dios, Él revela. Hay que aprender a escuchar. Dios nos habla a través de Su palabra, de las circunstancias y de lo que sucede a nuestro alrededor.
Versos 24-25: tenía mellizos. El primero que salió era muy velludo y rojizo: Esaú, que significa “velludo”. Luego el segundo sale agarrando el talón de su hermano: Jacob, “el que agarra el talón”.
La expresión “agarrar el talón” se usaba para referirse a alguien que suplanta o desplaza. Algunos lo traducen como “engañador”, pero aquí el nombre describe lo que estaba ocurriendo: la lucha desde el vientre por la primogenitura.
Verso 26 nos dice que Isaac tenía 60 años cuando nacieron. Pregunta: ¿cuánto tiempo esperó Isaac orando por su hijo? Aproximadamente 20 años, pues se casó a los 40. No hizo lo que hizo su padre cuando buscó hijos fuera del matrimonio. Algo aprendió de su padre. Aunque veremos que también repetirá errores, como presentar a su esposa como hermana por miedo.
Verso 27
Esaú era cazador; Jacob era hombre tranquilo e íntegro, según la tradición hebrea.
Isaac amaba a Esaú porque le gustaba lo que cazaba. Rebeca amaba a Jacob. Había cierta preferencia. Rebeca recordaba la profecía de Dios sobre sus hijos.
Cuando Esaú llega agotado de cazar, le pide a Jacob del guiso rojo que había preparado. Por eso lo llamaron Edom (rojizo).
Edom se convertiría en una nación descendiente de Esaú, frecuentemente en conflicto con Israel.
Jacob, deseando la primogenitura, le propone cambiar el plato de lentejas por el derecho de primogénito. Y Esaú no tiene problema en cambiarlo, diciendo que se estaba “muriendo” de hambre.
Mientras Isaac, al final de su vida, se enfoca en bendecir a sus hijos con visión de pacto y obediencia a Dios, Esaú actúa impulsivamente, queriendo satisfacción inmediata. Vivían en una familia con recursos, había comida, pero él desprecia su primogenitura por un plato de lentejas.
Jura y así pierde sus derechos.