El apóstol Pablo llega a Jerusalén, así que sus discípulos y profetas le decían que le iba a pasar algo muy malo en Jerusalén.
Pablo es golpeado fuertemente, tanto que el ejército romano lo tuvo que sacar cargado de la muchedumbre que gritaba: ¡Mátalo, mátalo!
Pablo le ha pedido a los guardias que lo dejen salir a dar unas palabras a aquellos que lo querían matar...!!!
Se para al frente de esa muchedumbre furiosa, levanta su mano y todos callan para escuchar... él les habla en su idioma arameo... la gente está muy callada...
Se imaginan esa revuelta y de pronto quedan en silencio? ¡Debe dar miedo!..
Leamos del 1 al 20...
Pablo comienza dirigiéndose a ellos como Hermanos y Padres, de la misma manera que lo hizo Esteban en Hechos 7:2... es increíble, aquellos queriéndolo matar y él se dirige como Hermanos!
Les dice que él es judío, tal como ellos, y es discípulo del rabino Gamaliel... se acuerdan de Gamaliel, lo vimos en el capítulo 5, quien fue el que evitó que mataran a los apóstoles. Calmó a los fariseos diciéndoles: “Tranquilos, si no son de Dios, se acabarán, pero si son de Dios, mejor dejémoslos tranquilos...”
Aquí Pablo está desesperado por explicarles que él era exactamente como ellos... judío, criado con un rabino muy reconocido, seguidor del Dios de Abraham y Jacob, tal como todos.
Les explica que él era tan apasionado por su Dios y que perseguía a los cristianos en defensa de su Dios... él entiende lo que ellos sienten, pues él mismo atacó y persiguió...
Les cuenta de su conversión. Pablo cuenta esto mismo 4 veces. Me imagino que muchas más. Si a mí se me apareciera Jesús, ¡le voy a decir al mundo entero! Y pues él usa esto como experiencia de su transformación, buscando tener un entendimiento de todos...
Luego cuenta cómo Dios le regresa la vista a través de Ananías, otro judío que fue convertido. También judío.
Cuenta cómo Dios le habló y lo sacó de Jerusalén, pues el testimonio no sería aceptado... ahí fue cuando Pablo se fue por 10 años a preparar su ministerio...
Leamos del 21 al 22
Miren, hasta aquí todo estaba bien. Pero cuando dice que Dios lo mandó a donde los gentiles, es ahí que se arremolinan de nuevo...
Básicamente les dice que Dios quiere igualmente a los gentiles que a los judíos... que para los judíos, ellos eran los que mantenían el infierno prendido!!! Ellos no podían aceptar que ahora su Dios aceptara a los gentiles, cuando los gentiles no podían ni siquiera entrar a las sinagogas. ¡Tenían que quedarse afuera! ¡Si pasaban, los mataban!
Sigamos del 23 al 30 para terminar
En medio de que lo estaban amarrando de nuevo... Pablo tira una carta que tenía. Él era romano, y por ser romano tenía un tratamiento especial...
Asustó a todos estos soldados que lo iban a azotar, pues era muy delicado arrestar a un romano sin tener claros los cargos...
Pablo era nacido en territorio romano, era romano de nacimiento...
Él comanda, sugiere juntarse con el concilio de fariseos y discutir y entender los cargos...
Imaginen la felicidad de Pablo y el trabajo de Dios logrando esto... Pablo no solo tuvo la oportunidad de hablarles de su conversión a la muchedumbre, sino que ahora le va a poder hablar a los directivos político-religiosos: fariseos y saduceos (Sanedrín).