Al final de la historia de Noé vimos que el ser humano volvió a rebelarse contra Dios, le dio la espalda y su degeneración continuó. Todo esto es consecuencia del pecado. El hombre no aprendió del castigo del diluvio.
En este capítulo vamos a hablar de la fe y su conexión con la obediencia. No son lo mismo, pero la obediencia a Dios demuestra el nivel de fe que tenemos. Para ser obediente se necesita fe.
Abraham y su familia adoraban a dioses paganos (Josué 24:2).
Era un hombre de fe, pero comenzó con poca fe. Esto nos enseña que no necesitamos ser “superhéroes de la fe”; podemos empezar con poca fe, como lo hizo Abram, y ésta irá aumentando.
Leamos del 1 al 9
Preguntas:
Estos primeros tres versículos son muy importantes en la historia del mundo. De aquí salen las tres religiones monoteístas más grandes: islam, judaísmo y cristianismo. Dios le da un gran nombre: Abram. El mismo Dios que se revela a Abram es el Dios que guía la historia.
Dios le habla a Abram y le da órdenes sobre a dónde ir. No le dice exactamente todo el camino; así es Dios: nos muestra el camino poco a poco. Esto mantiene a Sus descendientes cerca de Él y permite desarrollar una relación personal y profunda. Esto es muy importante.
Hebreos 11:8 nos dice que Abraham obedeció confiando en la promesa.
Dios le promete que hará de Abram una gran nación. Ojo: Sarai era estéril, pero Dios lo bendecirá y engrandecerá.
De esta descendencia viene Israel, hoy aproximadamente el 0.6% de la población mundial: 7.2 millones de personas.
Es el cuarto exportador de frutas del mundo.
De ahí proviene el 35% de los premios Nobel otorgados al mundo.
Aunque ha sido atacada por muchas naciones, hoy sigue siendo poderosa.
Verso 3: Dios le dice que bendecirá a los que lo bendigan y maldecirá a los que lo maldigan.
Esto explica por qué países aliados de Israel, como Estados Unidos, prosperan en parte bajo la protección de Dios.
Las naciones que han maldecido a Israel a lo largo de la historia han sufrido consecuencias (Grecia, Roma, España, Alemania, Polonia, etc.).
Al final, a través de Abram, Dios bendecirá al mundo. ¿Quién de su descendencia llegó a bendecir al mundo? ¡Jesús! No solo a los judíos, sino a todos los pueblos, los gentiles.
Abram se llevó a su sobrino Lot y a su esposa Sarai. Esto le traerá inconvenientes más adelante.
Dios a veces nos mueve no solo de lugar, sino también de situación: un cambio de trabajo, de ciudad, de iglesia o de entorno. Esto es para direccionarnos hacia nuestro propósito de vida en Él. Debemos ser obedientes.
Abram tenía muchas posesiones y gente que lo seguía.
Cuando llegaron a la tierra de Canaán, habitaban allí los cananeos, descendientes de Cam. Llegaron al monte de Siquem, hoy Samaria, al norte de Jerusalén.
Este lugar es muy importante:
Ahí Jacob regresaría tras una persecución.
Compró tierra y levantó un altar.
Ahí su hija Dina sufrió violencia, lo que provocó una respuesta de sus hermanos.
Ahí fueron enterrados los huesos de José al traerlos de Egipto.
Incluso, Jesús se encontró con la mujer samaritana en este pozo (Juan 4).
Dios le promete a Abram la tierra de Canaán para su descendencia.
¿Qué hace Abram al llegar? Construye un altar, símbolo de adoración, entrega y gratitud.
Aprendemos que Dios nos da directrices y, al obedecerlas, nos revela Sus propósitos. Esto es adoración y reconocimiento de Su guía.
Siguen viajando por la región guiados por Dios, y en cada lugar Abram levanta un altar. Parece que está afirmando territorialmente lo que Dios le ha dado, como plantando iglesias o sinagogas, mostrando que toda esta tierra pertenece a Dios y a Su promesa.
Leamos del 10 al 20
Imaginemos que Abram ya está en la tierra prometida, ¡pero hay una hambruna!
¿Qué hace? Se dirige a otra ciudad. Aquí vemos cómo el miedo puede superar nuestra obediencia a Dios.
En esta primera prueba, Abram “sale corriendo”. Esto traerá consecuencias. Se dirige a Egipto y le dice al faraón que Sarai es su hermana.
Técnicamente no es mentira absoluta, porque son parientes, pero sí oculta su relación de esposos.
Sarai obedece y lo sigue.
Abram actúa estratégicamente, preocupándose incluso por la seguridad de su esposa, pero confiando en la providencia de Dios.
El faraón se interesa por Sarai y le da riquezas, animales y siervos a Abram.
Los estudiosos dicen que lo que Abram anticipó ya venía de Dios, como una profecía de lo que ocurriría. Esto trajo bendición para Abram, pero también juicio para el faraón.
Dios castigó al faraón por tomar a Sarai sin saber de quién era.
El faraón finalmente la devuelve. Esto muestra que Dios usa el libre albedrío de las personas para cumplir Sus propósitos. Él interviene en el momento correcto para que Sus planes se cumplan.