El apóstol Pablo ha caminado 15 mil kilómetros en sus 3 viajes...
Veíamos en el capítulo pasado cómo Pablo se despide de la iglesia de Éfeso y sale en dirección a Jerusalén...
Versículo 23 del capítulo 20 pasado dice que el Espíritu Santo le decía a Pablo que le esperaban cadenas y aflicciones.
Leamos del 1 al 16
Después de hallar a unos discípulos, le decían por el Espíritu Santo que no fuera a Jerusalén...
A Pablo, el Espíritu Santo le decía que tenía que ir a Jerusalén y que iba a tener sufrimiento... mientras que estos discípulos le decían que por el Espíritu Santo no fuera a Jerusalén, pues ellos sabían lo que le iba a suceder...
Aquí hay dos interpretaciones: una que el Espíritu Santo le avisó a Pablo que no fuera a Jerusalén, y otra que el Espíritu Santo le está avisando para que él se prepare, pues él ya había recibido esta directriz en el capítulo 20...
DIOS nos habla... ¿lo escuchamos? ¿Cómo sabemos si viene de Él?
1.- Dios nunca va a contradecir la Biblia...
Por eso es tan importante leer toda la Biblia, para saber las cosas que pueden o no venir de Dios...
Algunas cosas en la Biblia están claras... como por ejemplo: tengo una voz interna que me dice que me haga el loco al pagar unos impuestos... bueno, en Romanos 13 habla de que debemos pagar impuestos. Pero también tiene principios que nos guían a tomar las decisiones correctas. Pero en ambos casos tenemos que leer la Biblia...
Dios nos puede hablar a diario, y siempre que queramos escuchar de Él sobre algo que nos inquieta, alguna preocupación, algún miedo, alguien enfermo, algo que no nos deja dormir, etc., abrir la Biblia y leerla para dejar que Dios nos dé consejos es maravilloso... hagan el intento y verán cómo Dios conversa con nosotros y nos guía...
2.- Dios nos confirma el mensaje a través de otros.
Ojo, no tomar direcciones de otros, solo confirmaciones. En este ejemplo, Pablo escuchó del Espíritu Santo que tenía que ir a Jerusalén, pero estos discípulos le dicen que no vaya, que le iban a hacer daño. Aquí la confirmación es que le van a hacer daño, pero no puede pensar que Dios le está diciendo que no vaya si él ya oyó del Espíritu Santo que fuera...
O sea, la relación que tenemos con Dios: Él nos va a hablar directamente y lo puede confirmar por medio de una persona que diga lo mismo, mas no lo contrario...
Aunque a veces no escuchemos bien, Dios nos va a ayudar si pensamos que Él nos está diciendo algo que no entendemos...
Cuando conocemos bien a alguien, le reconocemos su voz sin necesidad de ver qué teléfono llama o verle la cara. Lo reconocemos inmediatamente pues hemos pasado tiempo con ellos. Es igual con Dios. Si leemos constantemente, oramos constantemente, sabemos cuándo es Dios el que nos habla. Él no nos va a decir cosas que nos lleven por mal camino...
3.- Discernimiento de PAZ
Dios nos dejó su paz, siempre tomemos decisiones que nos vayan a traer paz. Nunca vayamos en contra de algo que nos va a mortificar, nos va a traer problemas y preocupaciones.
4.- El susurro de Dios
Mucha gente espera que Dios le hable en grandes eventos: rayos, vientos, torrenciales, sueños, visiones y cosas por el estilo, pero Dios nos habla suavemente en nuestra mente y nos habla con amor...
Ojo con las voces que no vienen de Dios, el enemigo usa muchas formas de confundirnos y hay que tener madurez y discernimiento... en especial si creemos que nos dice cosas que luego no se cumplen; es ahí que nos tenemos que dar cuenta de que hay otras voces que nos hablan y debemos identificarlas para no hacerles caso jamás.
Llega a la casa de Felipe... ¿se acuerdan quién era este? Este es el mismo Felipe que bautizó al eunuco de Etiopía, no es el apóstol Felipe, uno de los 7 diáconos junto con Esteban que servían almuerzos a las viudas...
Felipe tenía 4 hijas profetisas que estaban en Pentecostés.
También...
Vemos que aparece un profeta Agabo... este es el mismo que habla en Hechos 11:28 y que profetizó una hambruna por falta de agua... este dice una profecía con el cinturón. Esta profecía fue verdad, pero era para que Pablo estuviera preparado y no para que no fuera... él sabía el mensaje de Dios que tenía que ir a Jerusalén...
Pablo les dice: “Parece de llorar y de quebrantarme el corazón”, él obedece y se va a Jerusalén. Todos los demás dicen: “pues que se haga la voluntad de Dios”.
Leamos del 17 al 26
Lo reciben todos los apóstoles como Juan, Santiago, etc., ancianos, diáconos, etc., Pablo les cuenta todos los detalles de su viaje, pero en el versículo 20 le dicen que muchos judíos han creído en Jesús como el Mesías, o sea, son judíos cristianos o mesiánicos... pero con un problemita... seguían pegados a la ley... y en el 21 le dicen que él mismo ha hecho que gentiles se aparten de la ley de Moisés!!!! Wow, eso era mentira. Pablo, en lo que hemos leído, nunca lo dijo, y pues eso era muy difícil para los judíos... pensar en eso...
Le dicen que haga un ritual judío de reparar la cabeza llamado el nazareno, para que la gente viera que Pablo no estaba en contra de los judíos... pues eso creían ellos que eso hacía...
Leamos del 27 al 36
Aquí comienza su tribulación...
Acusan a Pablo de 4 cosas:
En contra de los judíos
En contra de la ley de Moisés
En contra del templo
Pablo lo que decía es que esas cosas no eran suficientes... no que estaba en contra... sobre todo porque él lo hacía antes! Y él se dio cuenta de que lo clave era aceptar a Jesús por lo que hizo y salvó el pecado...
Esas mismas acusaciones fueron hechas para Esteban! Y ¿quién ejecutó a Esteban? El mismo Pablo... y ahora lo acusan a él de lo mismo... ¡increíble!
Verso 29 nos habla de la 4ª acusación:
Traía gentiles al lugar santo! Pablo nunca hizo eso...
Se arma una revuelta y lo intentan matar...
Él se debe recordar de Esteban, y de las palabras que le gritaban a Jesús: ¡Muerte!
Lo amarran de cada mano, se debe acordar de Agabo y su profecía...
Estaba tan aporreado que lo tienen que cargar y llevar preso para que no lo mataran... ¿y qué hace Pablo?
Pide poder hablar ante la multitud! ¡Increíble la pasión para evangelizar y hablar de Jesús!
La gente quedó súper callada cuando él empezó a hablar en hebreo... los romanos no entendían, pero los judíos sí...
Increíble su pasión por salvar a su pueblo judío; esta era una oportunidad para hablarles del evangelio y salvarlos, así que estaba todo aporreado.
Eso es muy similar a lo que vivió Jesús...
Fue apresado sin tener delito, la gente lo quería muerto, los romanos no sabían por qué no querían matarlo, viajó con sus discípulos a Jerusalén, estaba dispuesto a morir, fue arrestado solo sin sus discípulos... lo único diferente, y lo veremos en el capítulo 22, es que Pablo se defendió...
Nosotros, los cristianos, vamos a sentir las mismas cosas que Jesús enfrentó: tentaciones como la del desierto, miedo del sufrimiento, dolor, llanto, y momentos donde entregaremos nuestra vida a Él para la resurrección.