Estos dos últimos capítulos cierran el Génesis con algunas cosas muy interesantes e importantes sobre las tribus de Israel.
Leamos del 1 al 27
Jacob llama a todos sus hijos para decirles lo que iba a pasar en los días venideros. Profecía. No solamente el futuro de cada uno de sus hijos, sino también el futuro de sus descendencias.
Vamos a ir hijo por hijo.
Rubén: (Mira, ahí el hijo)
Él es el primogénito, y esa posición le da ciertos atributos de liderazgo en la familia, pero le recuerda que ha perdido esta posición debido a la falta de respeto con su padre. Génesis 35:22. Él entró en la cama de su padre y se acostó con su concubina Bilha. Los pecados de inmoralidad sexual son pecados que tienen consecuencias mayores en la Biblia. Y por esto Jacob le habla de esta consecuencia. Perdió ser la tribu más importante. Aunque no todo es malo de Rubén, acordémonos de que él estuvo en contra de matar a su hermano José y les dijo que mejor lo tiraran a un pozo.
Simeón (Él oyó) y Leví (Unido), si nos acordamos cuando Dina fue violada por esta gente de Canaán. Simeón y Leví tomaron venganza y destruyeron la ciudad entera. Pero lo que Jacob dice es que lo hicieron de forma irracional y con violencia, inclusive como si disfrutaran esto.
Además, usaron el tema de la circuncisión para debilitarlos, algo que era parte de un pacto con Dios.
Dios apartará estas dos tribus y las esparcirá… también les dice que maldice su furor en el verso 7, pero esta maldición no es para sus descendientes, sino específicamente por su violencia.
Judá (Alabanza): aquí básicamente habla de que sus hermanos lo alabarán, y lo repite diciendo: los hijos de tu padre se inclinarán ante ti. Es increíble, ¿qué pensaría Judá? ¿Será que se equivocó de hijo? Esto suena como que debería ser para José, ¿no? “Cachorro de león”, está hablando del Mesías. Verso 10 muy importante, dice que el cetro nunca le será quitado. ¿Quiénes usan el cetro? Los reyes. Y esta tribu traerá muchos reyes, entre ellos el rey David, pero este cetro nunca le será quitado. ¿Hasta cuándo? Hasta que venga Siloh.
La frase “hasta que venga Siloh” es muy debatida por los estudiosos de la Biblia. Algunos lo leen como “hasta que venga el rey verdadero”. Otros entienden que se refiere a un lugar llamado Silo. Muchos comentaristas creen que esto apunta a la venida del Rey último de Israel del linaje de David, el Mesías, quien reinará para siempre. En ese sentido, uno de los descendientes de la tribu de Judá gobernará eternamente.
Él vendrá como el León de Judá, un león que lidera a otros leoncillos.
Vendrá como legislador, para reinar. Todas las naciones obedecerán a Él.
Hasta que venga Siloh, el regalo de Dios, la unión y el cumplimiento final. Esto habla de los últimos tiempos y básicamente dice que el Reino de Dios será plenamente establecido por medio del Mesías.
¿Quién amarraría un burro a un árbol de viñedo? Nadie, pues se comería todas las uvas. Pero aquí se habla de abundancia; es tanta la abundancia que no hay problema en amarrar el burro al viñedo. Si se acuerdan de que en Génesis 3 se habla de cardos y espinos, el Salvador traerá lo contrario: abundancia.
Lavará sus vestiduras en vino. Esto no es normal y simboliza que a través de esto habrá cambio de vestiduras, redención y perdón.
Zabulón (Él morará): vivirá junto al mar y será puerto para naves. Su territorio llegará hasta el mar.
Isacar (Recompensa): será un asno fuerte. Pero al ver que la tierra era abundante, se acomodó y terminó sirviendo bajo carga.
Dan (Él juzga): será una tribu que juzgará a los demás. Pero se le compara con una serpiente junto al camino, como la de Génesis 3, una serpiente venenosa.
Esta serpiente muerde las patas del caballo… lo que hace que el jinete caiga.
“Tu salvación, espero, oh Señor.” Pues aunque vendrán liderazgos difíciles, será Dios quien salve.
Gad (Atacar, ejército): será atacado, pero él atacará de vuelta y tendrá victoria.
Aser (Dichoso/feliz): su pan será sustancioso y dará delicias reales.
Neftalí (Luchó y venció): será libre y pronunciará palabras hermosas.
José (Él multiplicará): un hijo fructífero, junto a una fuente; sus ramas se extenderán sobre el muro. Traerá bendiciones. Los arqueros lo atacarán, pero su arco se mantendrá fuerte. Será bendecido por el Dios Todopoderoso, El Shaddai.
Las bendiciones de su padre estarán sobre su cabeza. Es el hermano que fue apartado de sus hermanos y sobresaldrá.
Benjamín (Hijo de mi diestra): será lobo arrebatador; en la mañana devorará la presa y a la tarde repartirá los despojos.
Orden correcto de los hijos:
Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín.
Pero la lectura profética es así:
Rubén, Simeón, Leví, Judá, Zabulón, Isacar, Dan, Gad, Aser, Neftalí, José y Benjamín.
Rubén no será el líder.
Simeón y Leví serán esparcidos.
Judá será líder.
Zabulón se expandirá.
Isacar trabajará duro.
Dan juzgará.
Gad traerá victoria.
Así servirá a reyes.
Neftalí será libre.
José será bendecido.
Benjamín repartirá.
Apocalipsis 7 presenta un orden interesante de tribus:
Judá — alaba al Señor
Rubén — Él ha mirado mi aflicción
Gad — vino la fortuna
Aser — feliz soy
Neftalí — mi lucha
Manasés — me hizo olvidar mi tristeza
Simeón — Dios me ha escuchado
Leví — se ha unido a mí
Isacar — recompensa
Zabulón — me exaltó
José — me añadió
Benjamín — hijo de la diestra
En ese orden, al leerlo, es como una oración.
Israel, en desobediencia, iría al exilio (Rubén), luego sería esparcido (Simeón y Leví), se reuniría (Judá), se expandiría (Zabulón), trabajaría duro (Isacar), juzgaría (Dan), traería victoria (Gad), serviría (Aser), experimentaría libertad (Neftalí), recibiría bendición (José) y terminaría en victoria (Benjamín).
Estas bendiciones de Jacob muestran una profecía sobre la historia de Israel como pueblo.
Leamos del 28 al 33
Ya a punto de morir, él les pide que lo sepulten junto a la tumba de sus antepasados en Macpela, la tumba que compró Abraham.
Allí sepultaron a Abraham y a Sara, a Isaac y a Rebeca; ahora será sepultado él junto a Lea, su primera esposa. Raquel quedó sepultada en Efrata, camino a Belén.