Leamos del 1 al 15
Esto parece ser apenas poco tiempo después de que terminó Génesis 17.
Abraham sigue en la tierra de Hebrón, donde construyó un altar, y sigue viviendo en carpas. Es en este mismo lugar donde se enterrará a Sara en el capítulo 23, él mismo será enterrado ahí, y también su hijo Isaac en el capítulo 50.
Abraham tiene 99 años de edad, acaba de pasar por la circuncisión, una operación no menor para un señor de esta edad, a pleno calor del día, sentado a la entrada de su tienda.
¿Qué estaba haciendo Abraham? No lo dice el texto, pero la frase “levantó su mirada” muchas veces se refiere a que está en oración. Podríamos asumir esto, y en esa oración se le aparece Dios.
¿Cómo se le aparece Dios? En tres hombres. Hay algunos que dicen que entonces es la Trinidad: Dios se le aparece en forma de la Trinidad, no tres dioses, sino Dios en tres roles: Padre, Hijo y Espíritu. El verso 3 dice “Señor mío” o Adonai. Esta palabra Adonai se refiere a Dios en las tres personas. Otros dicen que es Dios en carne más dos ángeles, o sea, Jesús, lo que se llama una Cristofonía, que es una aparición de Jesús antes de nacer virginalmente.
Nadie ha visto a Dios (Juan 1:18, 1 Timoteo 6:16); nadie ha visto a Dios el Padre.
Dios le llama a Sara con su nuevo nombre: Princesa.
Ella ya estaba en avanzada edad, menopausia y otros temas hormonales que la hacen no propensa a tener un hijo.
Ella se ríe, al igual que Abraham se rió; Dios les ha repetido la promesa en todo este tiempo. La duda estaba en ellos, y a nosotros nos pasa lo mismo: nos cuesta creer que Dios nos va a ayudar, nos va a sanar, etc.
Ella lo niega y Dios le dice: no, tú sí reíste.
Dios sabe nuestras dudas; debemos pedirle que nos ayude a incrementar nuestra fe, depositar nuestros miedos y nuestra confianza en que Él se hace cargo de nuestros problemas.
Dios le dice que en un año regresará, finalmente les da una fecha.
¿Hay algo muy difícil para Dios? Si creemos en Génesis 1, la creación, el resto de la Biblia es fácil de creer. Siempre que oremos, digamos cuán grande es Dios, hablemos de su majestad, su poder, etc., así nuestras súplicas serán más fáciles de lograr.
Leamos del 16 al 33
Dios se hace la pregunta si le debería decir a Abraham; no es que Dios no supiera si decirlo o no, quedó escrito para revelarnos a nosotros lo que Dios piensa sobre esto.
Dios le cuenta esto a Abraham para explicarle lo que Dios pensaba sobre estas conductas y para que Abraham viera su soberanía, pues Abraham sería una persona crítica en el mundo y para su descendencia.
Los dos ángeles siguen a Sodoma para ver ellos mismos lo que la gente estaba haciendo; Dios se queda con Abraham.
Abraham, al escuchar lo que Dios iba a hacer, le pide que por unos injustos no acabe con los justos.
Abraham le declara que Él es el Juez de toda la tierra: JESÚS, y que también hace lo que es justo y correcto.
Abraham sabía que su sobrino Lot estaba allá; ¿no era mejor que pidiera por su nieto? Él quería salvar a toda la ciudad.
Llegó hasta 10 justos, y ahí ya dijo: si en 10 no se salva mi sobrino, ahí ya no hay nada que hacer.
Abraham fue persistente para salvar la ciudad entera, hasta que llegó a 10. Él sabía que Lot, su esposa y sus dos hijas eran cuatro.