Nicodemo era el líder del Sanedrín, líder religioso y también político; en esa época, el liderazgo religioso también era político.
Nicodemo llega de noche; la noche se refiere a dos cosas: uno, estaba en la oscuridad, tenía confusión; pero también tenía miedo, porque, como líder político, no quería ser visto con Jesús, pues muchos líderes estaban en desacuerdo con Jesús, ya que lo veían como una amenaza.
Pero el hecho de que fue a verlo dice que estaba muy interesado en hablar con Él. Este hecho fue muy importante, ya que nos dice muchas cosas… quería entender más sobre Él.
Él le dice: “Sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos, por las señales que haces”.
Jesús le dice: “Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios”. Aquí nos habla Jesús y nos clarifica que tenemos que nacer de nuevo para poder entrar en el reino de Dios.
El problema del Sanedrín era que ellos no entendían las Escrituras; estaban enfocados en modificar las leyes de Dios por leyes humanas, como el Sabbath, el bautismo para limpiar, el no poder hacer muchas cosas que Dios permite, pero que las leyes humanas cambiaron… ellos no veían la necesidad de ser perdonados; era un enfoque terrenal y no espiritual de vida eterna…
Él no entiende el tema de nacer de nuevo… lo toma muy terrenal… nosotros debemos evitar hacer lo mismo. Jesús le explica que hay que nacer del agua y del Espíritu. O sea, debemos arrepentirnos (vivir con la intención de alejarnos del pecado).
Mucha gente reconoce a Jesús, sabe de las Escrituras, pero no vive con la intención de alejarse del pecado. Dios nos creó a su semejanza, o sea, debemos actuar como Él; no es que nos parezcamos a Él en apariencia, sino en su forma de ser. Cuando somos bautizados, reconocemos a Jesús como Hijo de Dios y resucitado de entre los muertos. Pero también significa que entendemos bien lo que está mal: cuando pensamos inmoralmente, cuando miramos algo sexual de otra persona, cuando hablamos mal de otra persona, cuando no perdonamos los errores de los demás. No quiero decir que tenemos que ser perfectos, pero debemos tener claro cuándo cometemos estos errores que no agradan a Dios, e inmediatamente pedir perdón por nuestros actos… ahí entra el Espíritu Santo y la gracia de Dios… es ahí que entramos al cielo.
Cuando habla del viento que lo sentimos, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va, hace referencia al Espíritu Santo… y a cómo nacemos de Él.
Jesús habla de la serpiente de Moisés, en el libro de Números capítulo 21:9, donde el pueblo de Israel se quejaba de Dios porque el maná ya les sabía muy feo y porque estaban en el desierto por mucho tiempo; entonces Dios les manda unas serpientes que picaban a la gente y morían. El pueblo se arrepiente y le pide a Moisés que hable con Dios para que los perdone… Dios le dice a Moisés que haga una serpiente de bronce y la cuelgue de un poste… aquel que la mire con fe no morirá… esto representa a Jesús en la cruz; aquel que crea en Él tendrá vida eterna… esta serpiente luego fue símbolo de adoración y Dios la destruyó. Fue destruido todo símbolo de adoración; a Dios no le gusta que se adoren imágenes…
“El Hijo del Hombre”… también se habla del Hijo del Hombre. Ezequiel era llamado así. Tiene propósito de reino. Versículo 15: para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
Si no creemos en hay consecuencias… no hay vida eterna. Jesús vino al mundo no para juzgar sino para darnos una posibilidad de salvación.
Versículo 13 habla de que no solo los que nacieron de sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana… En esa época era muy importante ser heredero de sangre desde Abraham, pues esos eran parte del pueblo de Dios y por herencia de sangre eran salvos por Dios. Pero aquí dice que no solo esos son hijos de Dios. Esto en esa época es durísimo para los judíos.
Versículo 16:
Dios amó al mundo, a toda la humanidad… que ha dado a su Hijo unigénito. O sea, dio lo más importante que Él tiene… para que todo el que cree en Él tenga vida eterna. Para siempre, no parcial… una vez la tienes, no te la quita.
El nuevo pacto no depende del hombre como el antiguo pacto que dependía solo del hombre. Si quebrantaban las leyes de Moisés, cada persona se alejaba de Dios.
El nuevo pacto está en manos de Dios. Depende de Dios, así que Él usa la gracia y su misericordia para el perdón. Por eso Dios envió a Jesús al mundo no para hacer juicio, sino para que el mundo sea salvo.
Y Dios usa a Jesús para lograr esa salvación.
Versículo 18:
Aquel que no cree ya fue condenado.
La luz vino al mundo y el hombre se quedó en la oscuridad debido a que sus obras no las quiere mostrar… su pecado.
No somos salvos por las obras; es por la gracia de Jesús. La fe verdadera trae obediencia, no solo con palabras o con buenas acciones, sino acciones que demuestran nuestra obediencia a la voluntad de Dios.
En otras palabras, el versículo 20 habla del que obra mal y aborrece la luz. La luz fue creada en el tercer día para traer orden al mundo. ¿Queremos el orden de Dios en mi vida o mi propio orden?
Hay muchas personas que oran para sus propios propósitos y Dios no les hace caso, pues no es de acuerdo al propósito de Dios. Y la gente se frustra con Dios.
Versículo 21. El que hace la verdad, es decir, el que tiene fe, viene a la luz. ¡Y no hay nada que ocultar!
Cuando no ocultamos nada, hay paz interior; cuando caminamos en obediencia, nos llenamos de paz. No tenemos miedo de nada. Cuando exponemos nuestros pecados, se nos quita el peso de la espalda. Está bien asumir y compartir nuestras luchas; ahí se nos hace más fácil.
Creer en Jesús es alejarse del pecado. Es tener conciencia de esto todo el tiempo.
Versículo 22
Llegaron a la tierra de Judea… la tribu de Judá relacionada con el reino. Ahí bautizaban.
Juan el Bautista también bautizaba.
El bautismo es preparación, pero también es cambio o transformación de lo que está muerto a salvación.
Hay una discusión acerca del concepto del bautismo; es sobre la purificación vs el arrepentimiento de nacer de nuevo. Es simplemente un tema de los judíos.
Cuando se habla del novio, se refiere a una boda de Jesús y la iglesia. Jesús es el novio y la novia es Israel.
El amigo del novio somos nosotros; el amigo no está celoso sino feliz. Juan el Bautista no está celoso sino que está con gozo. Humildemente, Juan el Bautista se reduce mientras Jesús crece.
De esta forma nosotros no debemos ser el centro del problema; no es enfocar a Dios en solucionar nuestros problemas. Eso es egocentrismo humano. Nosotros debemos reducirnos y hacer crecer el plan de Dios, y así esos propósitos se vuelvan nuestros planes.
Verso 31, el que viene de arriba.
Aquí se habla de que Dios nos envía al Espíritu Santo, de la misma forma que en el comienzo el Espíritu Santo andaba sobre la tierra dando calma y orden en el principio. Génesis.
Juan el Bautista exalta a Jesús.
Salieron de Jerusalén y se fueron a Judea a bautizar. Jesús no bautizaba; eran los discípulos.
Juan les dice a sus discípulos que Dios le da a cada persona lo que tiene, así que si Dios le dio más gente para irse con Jesús, está bien que Jesús crezca y que él se reduzca.
Nosotros tenemos que estar bien con lo que Dios nos da. Lo que no nos da es por alguna razón.