¿Cómo es posible, si siempre es una alegría para quien lleva a los demás al arrepentimiento y a acercarse a Dios, y lo logra? Es muy extraño que la rabia de Jonás por esta gente fuera mayor que esa alegría. Más aún si nos ponemos en los pies de las personas que han sido violadas o asesinadas; las personas más heridas, que no sanan, podrían encontrar muy difícil perdonar. Esto puede ser lo que le pasa a Jonás.
Jonás quería traer juicio a este grupo de asirios, que eran enemigos de Israel. Los judíos pensaban que solo ellos eran salvos y que los demás servían para alimentar el fuego del infierno.
Parece que Jonás fue a hablar lo que Dios le dijo, pero él nunca pensó que la gente se iba a arrepentir