Pablo continúa en su tercer viaje misionero. Él estaba en Corinto y salió hacia Éfeso.
Éfeso era una ciudad de 250,000 habitantes. Ciudad de mercadeo y actividad financiera, pero también era considerada la ciudad guardiana de la diosa Artemisa o Diana (nombre romano).
Este lugar se convierte en su centro de operaciones, donde enseñaba y creaba nuevos discípulos que se esparcían por toda Asia Menor.
La primera parte del capítulo se refiere a una reavivación cristiana, algo similar a lo que pasó en Pentecostés. ¿Cuántos se bautizaron? 3,000, con el discurso de Pedro.
No sé si han visto esto, pero hace como un año en Kentucky, la gente se agrupó en masa y no paraba de ir a las iglesias, sobre todo estudiantes. Bueno, la primera parte de este capítulo habla de algo similar.
Vamos a leer del 1 al 7.
Estas personas habían escuchado del bautizo de Juan el Bautista, que anunciaba al Mesías, pero no habían escuchado de Jesús el Cristo.
Al entender lo de Jesús, recibieron el Espíritu Santo y hablaron en lenguas.
El Espíritu Santo llega cuando volvemos a nacer en Cristo, no solamente con arrepentimiento, sino aceptando que Jesús es nuestro Salvador.
Leamos del 8 al 20.
Pablo es expulsado de la sinagoga y va a enseñar en un colegio de Tirano por 2 años, todos los días. ¿Se imaginan? ¡Todos en Asia oyeron la palabra del Señor! Las siete iglesias del Apocalipsis fueron todas influenciadas por este trabajo en Éfeso.
Dios hacía milagros por medio de Pablo; no era Pablo el de los milagros, sino que Dios lo usaba para hacerlos.
Un grupo de exorcistas intentó sacar demonios, pero no pudieron, porque no conocían a Jesús. El nombre de Jesús no es una palabra mágica como “abracadabra” o algo que da suerte o poder. Hay que tener relación íntima con Jesús para que Él pueda obrar por ti.
Se quemaron 50,000 piezas de magia y libros. ¿Por qué?
Esto representaba un valor de unos 15 millones de dólares, o 60 billones de pesos colombianos, ¡el salario de 152 años de una persona!
Preguntémonos: ¿Qué cosas tenemos en nuestra casa que debemos botar o quemar?
Imágenes de souvenirs de muertos
Imágenes de un Cristo que alguien espiritista dio
Cuadros demoníacos
Fotos de cosas que no son Dios, ángeles extraños
Objetos de dioses japoneses o dragones chinos que son idolatría
Ojo: un lugar de idolatría o magia resulta en demonios en nuestra vida.
Leamos del 21 al 41.
Guiado por el Espíritu Santo, Pablo se dirige a Macedonia, Acaia y Jerusalén, y luego a Roma, aunque no llega de inmediato, sino que es encarcelado y llevado allí. Lo veremos más adelante.
Lucas no menciona aquí, pero luego Pablo explica que llevaría dinero de estas iglesias hacia Jerusalén como donaciones.
Aquí, por tercera vez en el libro de Hechos, se habla de “El Camino”, el grupo de personas que predicaba el cristianismo. Ojo: no es “los caminos” ni “un camino”. Es El Camino, el único camino. Jesús dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”
Éfeso era la ciudad guardiana de la diosa Diana (romano) o Artemisa (griego).
El templo que tenían era más grande que incluso el Partenón de Atenas y fue declarado como una de las 7 maravillas del mundo antiguo.
160 columnas gigantes.
Artemisa o Diana era una diosa de la reproducción y la belleza. La gente que se casaba le llevaba ofrendas para tener hijos, inclusive generaba prostitución adentro de los templos para recolectar dineros de los templos...
Hay una foto de la estatua grotesca de esta diosa. Veamos:
Podemos ver en su pecho multisenil, montones de senos que representan su capacidad de reproducción.
Adivinen dónde está hoy esta estatua de la diosa Diana… ¡en pleno Vaticano! Una diosa pagana en medio de la ciudad católica.
El hecho de que la gente comenzara a adorar a Jesús en lugar de a Diana generó un impacto negativo en las finanzas locales. Esto provocó que surgiera otro problema: la multitud comenzó a gritar “¡Diana, Diana es grande!” por más de dos horas seguidas.
Reflexionemos: ¿cómo sería esto hoy día?
Si las personas pusieran a Jesús por encima de todo, ¿qué “ídolos” modernos saldrían a gritar en contra?
Alguien podría decir: “qué buena foto de porno”, “qué buen negocio de dinero”, “qué buen equipo de fútbol”... pero si alguien dice: “bien, voy a seguir a Cristo”, esa persona sería vista como rara, como si se enloqueciera.
Los “dioses” modernos podrían ser:
El dinero, que pocos están dispuestos a cambiar por Jesús
La pornografía
Los deportes u otras actividades que colocamos por encima de Dios
En todo esto, Pablo no estaba intentando destruir el templo de Diana. Eso es lo que decía el secretario o alcalde de la ciudad, pero Pablo no blasfemaba a Diana; simplemente enseñaba sobre el Dios verdadero.
Los romanos tenían dos prioridades:
Cobrar impuestos
Evitar peloteras o disturbios en las ciudades bajo su dominio
Por eso, el alcalde buscaba mantener la calma, y eso es exactamente lo que hizo